De repente, Youtube
Creo que lo más interesante en cultura y medios está pasando ahora mismo en YouTube
Esta intervención de Matías Prats en el informativo de Antena 3 contra “La casa de los gemelos” puede considerarse un punto de inflexión:
Es el momento en el que la televisión generalista en España tiene claro que su gran rival es YouTube y, además, cuáles son sus puntos débiles. De ahí que Prats (y también Tele5, con un argumentario discutible) haga énfasis en el riesgo que tienen los anunciantes al aparecer asociados a canales como Zona Gemelos.
Cómo Telecinco nunca volverá a ser líder en entretenimiento
Muchos de los lectores de esta pieza podríais preguntaros dónde está la novedad. Es algo que por aquí ya comentamos hace unos años, al hilo de la salida de Paolo Vasile de Mediaset: las cadenas de televisión dejaron una autopista abierta en su negociado, el entretenimiento, en internet para otros y ahora, como mucho, están en buena posición de exprimir los últimos años buenos de la tele en abierto.
El caso es que desde 2022, cuando escribí aquello, hay elementos clave que han evolucionado tanto como para volver al análisis de cómo YouTube no sólo se ha convertido en la plataforma audiovisual central de esta década. Sino también en la más influyente, rentable y valiosa desde el punto de vista social y cultural.
En esta pieza de FT se resume la foto del sector en Reino Unido: YouTube ya tiene tantos espectadores como la BBC, y más que otros canales en abierto: los años en los que todo el mundo veía los especiales de Navidad o el discurso del monarca prácticamente han quedado atrás.
El crecimiento de YouTube no se limita sólo al móvil o al ordenador, cada vez más, su hegemonía se impone en el televisor.
Elogio de la economía del creador de abajo hacia arriba
El modelo de la plataforma basado en la economía de los creadores otorga algunas ventajas. La principal es que hay mucho talento emergiendo “de abajo hacia arriba”, muchas propuestas editoriales que lo intentan frente al alto coste de un error en la televisión clásica o incluso en los Netflix y similares.
A eso cabe sumar que la larga cola de contenidos permite que en YouTube esté todo. Desde propuestas chabacanas como las de Zona Gemelos en las que se tira de personajes marginales para atraer al público hacia el juego y las apuestas hasta los mejores vídeoensayos largos y profundos de ciencia e historia. Por eso, en mi opinión, el valor social de YouTube es incluso mayor que el de muchas televisiones públicas: hasta en las que supuestamente tenían como prioridad ese tipo de contenidos se eliminan por el coste de oportunidad frente a más tiempo para la propaganda.
En ese bajo coste de la prueba y el error para descubrir qué conecta y funciona conviene anotar el tremendo éxito en audiencia, ingresos e influencia del videopodcast. Hay una derivada interesante: aunque a priori la competencia comenzó anclada con Spotify, quien anda ahora captando y pagando a podcasters es Netflix. Entiéndase ‘podcaster’ no en el sentido clásico de audio más pegado a la radio sino al formato YouTube mucho más televisivo.
Es difícil que El Confidencial gane en Youtube
Hay otro factor disruptor en Youtube por el que es más hostil a los medios tradicionales que a propuestas nativas. La clave está en el primer minuto de este vídeo entre Olmos y Soto Ivars en un formato de El Confidencial: observan el éxito del podcast y que de los ingresos del canal ellos no captan ni un céntimo porque son asalariados o trabajan por pieza en el medio:
El éxito de YouTube no se puede explicar sin la economía que es capaz de generar para los creadores, que participan de forma proporcional de los ingresos que ayudan a producir de forma más generosa que en cualquier otra plataforma de vídeo. Así cuando un “presentador asalariado” percibe que la clave del éxito de un canal es él, la tentación de independizarse del medio e ir por su cuenta es enorme.
De hecho Soto Ivars empezó su propio canal, como también tenía otra firma de El Confidencial como era Rallo, y es interesante observar cómo figuras importantes de medios en España tiran también por este camino como es el caso de David Jiménez. Los medios tradicionales tienen un reto que el de dibujar un modelo con personalidades y creadores que refuerce lo que aporta el medio (sobre todo visibilidad inicial, producción e inversión para empezar, gestión práctica del canal) pero no ponga un tope en los ingresos del creador, porque si lo hace lo acabará perdiendo.
El techo de YouTube
Pero YouTube también tiene sus problemas. Como cada plataforma tiene que decidir algorítmicamente entre cuidar a incumbentes y dar cancha a nuevos creadores. Además tiene que arbitrar sobre qué hacer con el contenido generado con IA y la inundación de la oferta. Un ejemplo es Academia Play, que con los cambios en la plataforma dejaban de ser viables.
A eso hay que sumar el mayor protagonismo de los Shorts o vídeos cortos, problemáticos en sus efectos y que distraen de la experiencia original de obras más largas, elaboradas y con contexto que son las que logran que YouTube tenga ese valor social y cultural.
Por último están sus intentos, en su mayor parte fallidos, de ir a por producciones y negocios más tradicionales como fueron el alquiler de películas, YouTube Red o los YouTube Originals. Parece que el contexto del usuario y los económicos de la plataforma dan para una experiencia más casual y de costes de producción bajos, lo que supone un techo para el desarrollo de los creadores actuales.
Aunque en prensa y televisión recibamos lo peor de lo que pasa en plataformas de internet, en parte por sesgo negativo en parte por cómo se trata a un competidor, creo que lo mejor está pasando ahora mismo en cultura y medios está en YouTube. La suscripción más valiosa que mantengo a día de hoy.
Imágenes: Antonio Ortiz con Freepik.







Y en substack. E incluso en el sitio anteriormente conocido como Twitter. Dos notas con ejemplos de YouTube. Un tipo como Jordi Wild tiene más subscriptores y visionados que la inmensa mayoría de los programas de cualquiera de las cadenas de televisión (tal y como se miden las audiencias de televisión, que es sin duda peor que lo que hace YouTube en términos de precisión). Hace pocos días se llevó a otro YouTuber (engrandecido a su vez por tertulias televisivas) para explicar cosas como el asalto de los Delta Force al refugio de Maduro se llevó a cabo: se podría apostar que con que la audiencia haya aguantado lo suficiente para que se haya visto por más gente y más cantidad de información que la que da un telediario. Jordi Wild muestra como el propio Maduro le mencionó en uno de sus mítines -pidiéndole más o menos que no se ocupara de Venezuela-. Vamos con el segundo: Libertad Digital ha dejado su canal en TDT... para decir que no le compensan los costes y que con lo que ya se mueve en YouTube le vale. Cuesta entender por qué los ex-Prisa recalcitrantes quieren una TDT (será que las pérdidas son para otros). Hubo un tiempo, allá por el 2010 donde nos preguntábamos cuándo y cómo llegaría el fin de la licencia de espectro como base para la influencia y para la generación de ingresos en el mercado audiovisual. Como sugiere y sugería la lógica tecnológica, una vez que tienes cableados todos los hogares y puedes estrenar cualquier cosa (cualquier cosa, que los deportes se están pasando al streaming) simultáneamente por redes de internet, medirlo mejor y recuperar la audiencia que se perdió el instante... ¿qué sentido tienen los modelos de negocio convencionales? El legado, el hábito y la influencia para tratar de bloquearlo. Justo lo que intenta Antena3. Como hicieron -ellos y los otros- cuando, además de gatos, la gente empezó a subir clips de sus programas favoritos. Ahora lo que pasa es que la gente tiene progrmas favoritos que no están en la "televisión".
Como siempre, gran artículo. Pero en esta ocasión no sé si acabo de compartir la tesis, Antonio. Por un lado, afirmas que lo más interesante en cultura y medios está pasando en Youtube. Pero, por otro, lo que estaba bien hecho (sirva de referencia Academia Play) se las está viendo y deseando para sostener esa calidad de contenido porque el algoritmo les está penalizando. Y los ejemplos que pones (Los Gemelos, el podcast de Soto Ivars) lo que están haciendo es, cada uno a su manera, explotar los intereses más viscerales de la audiencia. A todo esto se suma que la plataforma está apostando por los Shorts, para competir con TikTok como ya hiciera Instagram con sus Reels, con las consecuencias que todos conocemos.
Que Youtube es el gran contendiente en la batalla del entretenimiento parece un hecho y un fenómeno interesante para el análisis. Pero me da la sensación que está consiguiendo esa audiencia por la vía rápida. Y no sé adónde nos lleva esto.