Sobre Málaga, las empresas de tecnología y la creación de un ecosistema

Si algo resume los últimos 15 años del sector tecnológico en Málaga es el hecho de que en el foro de Diario Sur los “líderes de la Málaga tecnológica” fuesen fundadores y responsables de startups. Allá por 2006 el ayuntamiento empujaba una iniciativa, el “Club Málaga Valley e-27”, una suerte de foro con representantes de grandes compañías – desde Nokia hasta el Banco Santander – que de inmediato se erigió en la némesis de lo que muchos emprendedores de la ciudad esperábamos. Si las compañías que creamos buscaban desafiar el status-quo no cabía esperar que éste nos facilitara las cosas

La euforia alrededor de la escena de emprendedores del sector tecnología se exhibe en los discursos de los políticos, la contagiamos los medios en los titulares, empieza a levantar entre los profesionales del sector. Parece que por fin se reconoce lo que los malagueños llevamos años profetizando, que nuestras virtudes (localización con clima, talento desde la universidad, comunicaciones y apoyo institucional) son valoradas en su justa medida y que la ciudad se encuentra bien posicionada para arrancar una década en la que por fin lograremos un salto industrial que nunca se acabó de dar de pleno en nuestra historia. Cada vez suenan más proyectos de malagueños desde Málaga y no tanto noticias de ingenieros subiendo al AVE

Sin embargo hay algunas nubes en el cielo por lo más soleado de la Málaga tecnológica. Cuando uno repasa los informes de los medios especializados en startups, las rondas de inversión siguen concentrándose en Madrid y Barcelona, con algunas otras capitales como Bilbao, Coruña o Valencia a mucha distancia. No es que se deba abogar por un enfoque competitivo miope – de hecho hay mucho que ganar en modelos de colaboración entre ciudades – pero sí deberíamos anotar que el dinero a la búsqueda de oportunidades tecnológicas no está encontrando opciones adecuadas en nuestra ciudad

A eso sumaría que el panorama de incubadoras y aceleradoras que quedó tras la burbuja de 2013 y 2014 auspiciada por los fondos de la UE no consigue tampoco descollar a pesar de los esfuerzos de las administraciones. Dicho de otro modo, el porcentaje que corresponde a instituciones públicas es muy alto, lo que viene a confirmar que el dinero privado no parece abrazar nuestro relato de ser la futura capital digital del sur de Europa

Eso nos lleva a un debate generacional. Si miramos la pléyade de startups digitales de éxito que copan titulares (Virustotal, Besoccer, Freepik, Uptodown, sumaría también otras como Smartick o Todocolección) cabe anotar que muchas son bastante longevas y están ya en una clara fase de maduración. ¿Hay una generación capaz de actuar como relevo de las ya conocidas y de paso demostrar que hay un ecosistema creciente capaz de convertirse en una industria multiplicadora e intensiva en mano de obra? En posibilitar este ecosistema se juega Málaga realmente su futuro tecnológico con iniciativas como Link by UMA y no tanto en albergar sedes de organismos públicos por mucho valor simbólico y político que puedan tener.

De hecho ese podría ser el mayor error a cometer, medir el éxito de la ciudad en la cantidad de organismos dependientes de la administración que tienen su sede en la ciudad. Hace 15 años se buscó innovación y disrupción en grandes empresas que no son buenas en lo primero y son enemigas de lo segundo. En esta década el error sería no centrarnos en lo que necesitan los emprendedores: las mínimas trabas burocráticas, acceso a la financiación, seguridad jurídica y actores en el ecosistema (inversores, mentores) cuyo rol difícilmente puede suplir por completo un organismo público

Málaga cada vez está mejor posicionada para atraer proyectos que ya han arrancado y teletrabajadores cualificados. Son dos vías de crecimiento, pero a la vez propician iniciativas con menor arraigo y cuya permanencia en el largo plazo es más dudosa. Es más, la explosión del trabajo distribuido que ha acelerado con la pandemia es una amenaza al modelo de parque tecnológicos y hubs de concentración de talento. Y no olvidemos que las empresas y factorías del PTA son las que más mano de obra técnica demandan en la ciudad

En Estados Unidos suele utilizarse una expresión “fake it until you make it” (algo así como “finge lo que necesites parecer hasta que lo consigas ser”) que en el caso de Málaga no será necesaria: ya hay mucho de verdad en la ciudad, partimos de una base ilusionante y el posicionamiento en la opinión pública ayudará a que se cumpla todavía más. Es la oportunidad para redondear las bases de un ecosistema en el que falta, insisto, que el dinero privado impulse nuevos proyectos.

Estén atentos a los artículos de Nuria Triguero en la sección de economía. Cuando firme artículos con rondas de inversión y nuevos proyectos, será señal de que el sueño tecnológico de Málaga va echando raíces. Si estas noticias escasean y lo que leemos gira en torno a declaraciones políticas, organismos públicos que manejan el cotarro y declaraciones de intenciones sin dinero real detrás, nos quedarán asignaturas pendientes de aprobar en el ecosistema

NOTA: artículo originalmente publicado en Diario Sur

Contra la censura a Trump y el trumpismo de las grandes empresas tecnológicas

Trump en Twitter

Dos semanas bloqueado Trump en Facebook, su cuenta eliminada en Twitter, Youtube expulsando a Bannon. Google eliminó Parler (una alternativa a Twitter lanzada por afines a la «alt-right») de la Play Store. En el momento de escribir estas líneas, Apple sólo les ha amenazado. Shopify dejó de dar soporte a su tienda.

Esa visión, la de las grandes corporaciones tecnologicas con un poder que pudiese rivalizar con el de los estados, engendró toda una visión distópica – el cyberpunk – que en los últimos años teñía el discurso libertario y de la intelectualidad humanística (casi siempre desde la izquierda): los artefactos de las plataformas digitales dominantes no sólo son alienantes para con los individuos, tiene efectos nocivos en la democracia. En su planteamiento hay argumentos, aunque el 95% de las veces que se articula no pasa de ser una teoría de la conspiración con buena prensa (algo del tipo «uh tienen muchos datos así que determinan la voluntad de los individuos porque hay información no bien controlada por ahí»)

¿O no? La censura articulada contra Trump y el trumpismo es sin duda un momento de inflexión. La invasión del capitolio nos permite interpretaciones al gusto: una reacción de un país (de sus élites) de pronto traumatizado ante el espanto de un movimiento ya manifiestamente anti democrático o una serie de compañías que han esperado la pérdida de poder efectivo de Trump, que en el último momento ha tenido que conceder todo y condenar la invasión que no ha logrado sino ser un tragicómico final.

En lo accidental se discutirá sobre la autonomía de la empresa privada y su capacidad para establecer términos de uso. Es un argumentario pobre en mi opinión: ninguna empresa privada puede erosionar con sus normas los derechos y libertades que tenemos, la de expresión es nuclear en una democracia liberal y la posición de Google, Twitter, Apple (sí, también, por la App Store), Facebook es dominante, central en la distribución de la información. Y la redacción y aplicación de términos y condiciones estas grandes compañías pueden y deben ser reguladas

El punto de De la Cueva valora el seguir en pie «accesible», pero no atiende a la distribución, al alcance. Es la diferencia entre estar en algún sitio en internet y el llegar a la gente con el uso real de internet que hace a día de hoy. Twitter y Facebook no pueden censurar que tu web exista, es cierto, pero el conjunto de empresas tecnológicas pueden conseguir que haya una enorme fricción para llegar a lo que dices: abrir el navegador, teclear una URL por cada individuo que quieres leer, ir de uno en uno. No es lo que sucede.

Era el modelo de los blogs y ahora estamos todos en Twitter porque la experiencia de tener juntos a los emisores con la mínima fricción para escribir y leer es mejor experiencia. De la Cueva también lo ha escrito en Twitter. Es como si Endesa e Iberdrola te cortaran la energía eléctrica y como alternativa nos planteemos tener paneles solares y baterías para la independencia energética. Es Enero y hace mucho frío

Sería deseable que los contrarios a Trump tuviésemos un debate sobre lo nuclear de este tema. La capacidad censora en un internet centralizada está en muy pocas manos. Que sea discrecional y sujeta a los intereses, valores y opiniones de sus dueños y gestores tiene un impacto en los derechos y en la calidad de la democracia de todos. Un agravante, los intereses y valores de estas compañías estadounidenses.

Hay una pintoresca celebración de esta muestra de poder, es el tipo de simpatía que despierta el matón contra tus enemigos, la víbora de lengua afilada que ataca a quien no te cae bien, la censura de los malos que a veces celebran «los buenos».

Esta aplauso va por barrios, a los conservadores les está llevando años darse cuenta de que las grandes empresas no son sus amigas por sus políticas pro capitalistas (inciso, creo que cualquiera intelectualmente conservador podría rechazar a Trump). Los progresistas ahora pueden celebrar que las corporaciones tecnológicas expulsan a los malos, pero la mera existencia de ese poder discrecional y que lo aplaudan debería acabar por definirles: o a favor de pasar el rodillo contra sus contrarios restringiendo la libertad de expresión o a favor de una sociedad plural, que se demuestras defendiendo la voz de tus contrarios.

Hay un último aspecto que cabría discutir, en el argumentario de todas estas plataformas se encuentra «la incitación a la violencia». Es un aspecto muy grave y en el que una política de máximos de libertad de expresión (por la que abogo) encuentra sus límites. Partiendo de que queremos establecer ahí una línea roja, cabe discutir varios aspectos: uno si hablamos de violencia física (hay una corriente en la izquierda en la que sostener determinadas opiniones es violencia contra grupos oprimidos, en esto hay diversos grados), si debe ser explítica (Trump anima a ir al Capitolio, pero no apunta directamente a asaltarlo y enfrentarse a la policía) o si hay excepciones (en la aplicación de estos términos puede haber sesgo a favor o en contra de corrientes ideológicas, ¿animar a las revueltas contra el estado en Hong Kong son incitación a la violencia?, ¿a las manifestaciones BLM en la que ha habido episodios violentos?)

Libertad de expresión e incitación a la violencia no deberían ser los aspectos de nuestra sociedad que dejemos en manos de un puñado de ejecutivos millonarios de grandes corporaciones tecnológicas. Deberíamos ser capaces de que la sociedad y su sistema judicial (articulando un mecanismo de urgencia) decidiese el balance entre ellas y cómo arbitrarlo. Al menos esa es mi opinión y la razón por la que estoy en contra de la acelerada censura contra Trump y el trumpismo

Los cinco libros de finanzas personales e inversión que recomiendo

Llevo un par de años leyendo libros sobre finanzas personales e inversión, una temática en la que – no acierto si a decir si sorprendemente o no – creo que se da una de las mayores disonancias entre datos y literatura bien trabajada sobre ellos y el discurso e ideas habituales entre el ciudadano común que empieza a invertir

Tras estas lecturas y artículos adicionales (a mi me gustan el blog de Indexa y el de Antonio Rico) he concluido que lo que encuentro inteligente es la inversión pasiva, aburrida y en la que el mayor esfuerzo es no dejarse llevar por el pánico cuando toca perder (que pasará seguro). Y que esa idea de la inversión (en realidad especulación) de ventas diarias, estrés continuo, mirar cada día y momento como va la bolsa es un esfuerzo inútil, cuando no contraproducente.

Os dejo una brevísima reseña de mis recomendados

Un paseo aletorio por Wall Street, de Burton Gordon Malkiel

Es el libro por el que comenzaría, un puñetazo en la cara para romper con la imagen creada por la prensa y el cine de «gran hombre que es un genio de las inversiones» y es capaz de «vencer al mercado» y obtener rentabilidades estratosféricas para si mismo o su fondo.

La constatación de que hay estrellas fugaces de la inversión pero que sistemáticamente no son capaces de vencer al mercado durante años, mientras que sí cobran unas comisiones muy altas, supuso para mi una cierta tranquilidad: invertir no es tanto encontrar y confiarse a un gurú (o saber tanto como para ser uno) sino tener un sistema, un marco simple, del que entender bien riesgos y rentabilidades a esperar.

Su propuesta según la edad, la aversión al riesgo y la rentabilidad y volatilidad histórica de los productos financieros es un buen punto de partida

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Inversión en tiempos de tipos bajos, de Alejandro Nieto

Debo señalar que Nieto es amigo y compañero, coordinador de El Blog Salmón. Dicho esto, su libro no está en la liga del resto de grandes totems del mundo de la inversión, pero tiene sus virtudes: es corto, directo y claro a la hora de explicar los productos financieros en el mercado.

Perfecto para dar un paso atrás y empezar a construir una base, también para acudir cuando uno no se acaba de aclarar sobre qué es un ETF

En Amazon (incluido en Kindle Unlimited)

Cómo invertir en fondos de inversión con sentido común, de John Bogle

Tras Gordon Maikel, Bogle era la opción clara para reafirmar mi sistema preferente de inversión: como no eres más listo que el mercado ni vas a encontrar quien lo sea, lo preferible es «indexarte» (comprar todo el mercado en proporción a la capitalización) y mantener las comisiones y los movimientos muy bajos.

Bogle convirtió este estilo y a Vanguard en grandes protagonistas del sector, aunque le llevaría décadas (de hecho en España los fondos indexados todavía son una parte muy pequeña del mercado). A destacar que el genio de Bogle no sólo operó en el vehículo de inversión, también en la estructura y propiedad de la empresa de fondos, alineando (esto es clave) sus intereses con los de sus clientes.

El lobo de Wall Street tiene película, pero Bogle que ha tenido mucho más impacto y acierto, no… porque en realidad sería un rollazo, así que tocará leerlo y no verlo en Netflix

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El nuevo millonario de la puerta de al lado, de Thomas J. Stanley

El menos financiero de los libros de la lista, pero un hallazgo que no puedo sino recomendar incluso a quienes no estén interesador en la inversión. Stanley (el libro lo está continuando su hija en un estilo similar a como Christopher Tolkien ordeña la Tierra Media) se propuso estudiar comportamientos, decisiones y estilo de vida de los millonarios estadounidenses

El resultado es una foto de la media de ricos muy diferente a lo que se queda en la impronta por lo que conocemos de los millonarios mediáticos: coches de gama media que usan muchos años, vida en vecindarios que no son de lujo y un mantenimiento de la riqueza basado en no derrochar en consumismo e invertir bien, no especulando en el casino.

Un punto a la contra: La versión original (aquí no sé si Sarah habrá metido tijera) tenía ese detestable tono de condescendencia que tiende a explicar la pobreza y la riqueza por la inteligencia al invertir y tomar decisiones financieras como si ocurrieran en el vacío (aspecto que es protagonista de otro libro que tengo atravesado, el de Papá rico, papá pobre). A pesar de ello, lo mantengo en mi lista de libros de finanzas personales e inversión que recomiendo.

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Los cuatro pilares de la inversión, William Bernstein

El más técnico de la lista lo leería en último lugar. Complementa a los anteriores en explicar las burbujas financieras y los colapsos en el mercado (no es muy optimista, por pura visión histórica concluye que cada generación se cree más lista como para haber encontrado el dorado de la inversión y acaba pegándosela), subraya los incentivos perversos y abre caminos alternativos a la indexación pura con el mundo de la inversión en valor y en pequeña capitalización

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Curiosidad extra del archivo: los libros que recomendaba para verano de 2013

Ganadores y perdedores de la guerra de la privacidad de Apple y su Intelligent Tracking Prevention

Un par de comentarios sobre este tema que da The Information (requiere suscripción, un extracto en lo de Gruber y más citas y comentarios en Hacker News). Las prácticas de Apple con su guerra a las cookies de terceros en Safari (y también con fuertes limitaciones a la longevidad de las cookies del sitio que está visitando el usuario, más a fondo en Digiday) evitan la segmentación en la web hasta cierto punto.

Hay un claro ejemplo de actores que no pueden segmentar a usuarios y ofrecer publicidad en función de su historial de navegación: las empresas de publicidad basadas en datos. Esto afecta también a los integradores de dichas empresas, las webs, por ejemplo las de los medios.

¿Resultando perjudicados también los anunciantes al perder efectividad? Hay que tener en cuenta que las prácticas de Apple no evitan la segmentación mucho más poderosa que hacen los gigantes de internet en los que estás «logueado»: Instagram, Youtube, Twitter, Facebook. Este tipo de plataformas salen ganando por partida doble. Por un lado no son sensibles a las restricciones de Apple y Safari, por otro ofrecen una publicidad más segmentada y presumiblemente más eficiente que la de las webs normales, entre ellas las de los medios.

Se está celebrando mucho «el éxito» de Apple a la hora de poner límites a la segmentación vía historial de navegación de los usuarios en Safari. Mi impresión es que puede acabar empujando a muchos creadores de la web (entorno en el que cada vez es más difícil rentabilizar un proyecto) hacia plataformas de terceros en las que encuentran audiencia y presumiblemente compartir ingresos de una publicidad mucho más segmentada y basada en perfiles.

El libro frente a la inteligencia artificial y los asistentes de voz

Este mes me tocó moderar en Bilbao una mesa en la VI Jornada de ‘El autor en el nuevo mundo de la edición’ que organiza la Asociación de Escritores de Euskadi. El tema que propuso la organización era «El libro frente a la inteligencia artificial y los asistentes de voz», acompañé a Nieves Ábalos (fundadora de la plataforma laboratorio Monoceros) y a Luis Collado (Global Product Partnerships Manager EMEA en Google)

Traigo el vídeo con la mesa completa, que creo que cumplió bien con la idea de introducir el debate, ajustar expectativas con el estado del arte en las disciplinas y esbozar algunos de los retos que el desarrollo de la IA tendrá en el mundo del libro (el mérito, claro, es de los expertos con los que compartí la mesa).

En todo caso para mi hay temas en los que profundizar mucho sobre tecnología y libro: uno lo tocamos en la mesa, la aparición de asistentes que te ayuden a escribir como Juan Manuel de Prada, con lo que se abre un futuro fascinante; otro creo que es más difícil de atacar, sobre si el libro como objeto-fetiche de la cultura es mucho más resilente que lo que los tecnológos suelen pronosticar y dado que ha resistido a la radio, la tele, la oleada de internet en el PC, internet el móvil y al libro electrónico… deberíamos ser mucho más prudentes a la hora de vaticinar «transformaciones»

Desplataformización

Más allá del personaje de Milo, su caso de «desplataformización» (perdón) es un baño de realidad sobre la web de hoy: puedes creer que tienes un tirón, una comunidad de seguidores, pero es una verdad a medias. Internet está centralizado en 3-4 plataformas, fuera de las cuáles hace mucho frío y apenas se puede aspirar a proyectos de nicho.

Incluso los que son capaces de mantener grandes páginas (por ejemplo los medios líderes) tienen equipos dedicados a trabajar en las plataformas en orden a conseguir visibilidad. Es más el gran cambio de visión respecto a Facebook y sobre todo Instagram y Youtube es que las redes ya no aparecen como un lugar donde compartir enlaces y conseguir tráfico hacia la web, son espacios donde desarrollar el trabajo con narrativas nativas.

La idea no es traerte al usuario a donde tienes realmente tu medio (con tu relación directa y tu negocio) sino llevar la publicación a esas plataformas en una suerte de medio distribuido. La situación es cesión de control: no es tu usuario, es de la plataforma, no puedes hacer lo que quieras sino lo que Facebook o Youtube permitan, no controlas la visibilidad (tienes el caso de que de repente Facebook crea que lo importante sean los medio y tengas métricas espectaculares, y luego se lo piensen y si quieres llegar a tus seguidores tengas que pagar por ello), hay implicaciones de libertad de expresión y de información….

Con ese cuadro uno podría concluir que lo mejor es tener tu web o tu app (aquí se tiene la intermediación de Apple y Google) o incluso hacer como Milo y otros y refugiarse en plataformas menos «arbitradas» como Telegram o las listas de correo. Esa apuesta tiene un precio de que tanto el descubrimiento como la «viralidad» y la fidelización son mucho más difíciles de conseguir que en las plataformas. La web de hoy está centralizada por mucho que a algunos nos pique y decidamos volver a escribir en el blog en lugar de hacer un hilo largo en Twitter

Movavi: conversor de formatos de vídeos para Mac y Windows. Patrocinado

Movavi conversor de formatos de vídeo para Mac

Tenemos vídeos creados por nosotros o descargados de internet; luego tenemos el iPhone, iPod, iPad, móviles Android, Samsung Galaxy, Google Nexus, Playstation, Xbox… un montón de dispositivos, cada uno de los cuáles acepta y funciona mejor con un determinado formato de vídeo.

Para resolver este problema tenemos herramientas como Movavi, un conversor de formatos de vídeo para Mac y Windows (más información en su web) que además añade tareas de edición básicas (cortar, rotar, recortar, estabilizar, mejorar la calidad de imagen) y permite guardar y trabajar con todos los tipos de fichero: FLV, AVI, MPEG-1,2, MPEG-4, WMV, MKV, MOV, SWF, VOB, 3GP, WEBM, MP3, WAV y AAC, entre otros.

A todo eso podemos añadir efectos sencillos que den un toque diferente a nuestros vídeos. Por ejemplo, el efecto cámara lenta, el de cámara rápida, el añadir una pista de audio, crear vídeos a partir de fotografías… uno de los más interesantes es cómo poder capturar el vídeo de la webcam para usar el resto de funcionalidades de edición y luego tener el formato adecuado para cada dispositivo y también para cada web de vídeo o red social.

Algo para lo que también puede ser útil Movavi es para comprimir ficheros multimedia que tengamos en nuestro disco duro. Si nos falta espacio es probable que se deba a grandes vídeos o películas que están ocupándolo: al usar la herramienta conseguiremos «adelgazar» esos archivos, algo que también es muy útil a la hora de pasarlos a un tablet o móvil que suelen contar con menos espacio de almacenamiento.

Por último, si tienes el problema de poder publicar en diferentes sitios web o redes como Facebook , Youtube, Instagram, Vimeo… un conversor de formatos de vídeo también te va a ayudar. Al fin y al cabo se trata de guardar el vídeo de manera que funcione y optimice la experiencia en cada sitio.

Benditos bares: La mejor campaña de branded content del año

Benditos Bares

Hoy puedo presumir de colegas y compañeros con orgullo, el proyecto Benditos bares de Coca cola realizado por Social Media ha ganado el premio DigitalAwards2017 a desarrollo más innovador de Branded Content.

Se trata de un trabajo de periodismo de marca y de datos que, aunque esté mal que sea uno el que lo diga, es un ejemplo estupendo de lo que podrían hacer marcas con contenidos: un proyecto de gran interés para el público, con un valor, relevancia y calidad de ejecución que le permitiría estar en los mejores medios del país (de hecho muchos se hicieron eco del mismo) y que posiciona y sitúa a la marca en el territorio donde quiere estar.

Siendo mis colegas y compañeros va a ser difícil ser percibido como neutral, pero os invito a visitar el sitio de Benditos bares porque son los que mejor han contado el fenómeno social – y empresarial – que son estos sitios en España.

LG V 30: he pasado un día entero con el teléfono del IFA 2017

He pasado un día entero con el teléfono del IFA 2017, el LG V 30, y lo he contado con pelos y señales en Xataka. Lo mejor: diseño y sensación en mano, gran nivel del V30 para alcanzar las seis pulgadas con ese tamaño de terminal y ese peso de apenas algo más de 150 gramos; lo peor: sin fecha salida oficial ni precio; las dudas: la cámara y el audio prometen mucho pero en las primeras impresiones con una unidad de preproducción no acaba de verse del todo.

De hecho también tenemos esas primeras impresiones en vídeo:

Note 8 y la barrera de los 1000 euros

Junto a César Muelas participo en el debate en Xataka sobre el heredero de uno de mis teléfonos favoritos de siempre: el Note 8. En lo técnico creo que va a haber poco debate, si acaso hay un caso de marketing interesante (como discutimos en el vídeo, Samsung podría haber jubilado la marca Note pero eso hubiera sido una aproximación que quienes quieren ser líderes no se pueden permitir) y el precio.

Samsung Note 8

En Xataka Javier Lacort tiene un análisis de los precios: hay que remontarse a los tiempos del reinado de Nokia para encontrar una situación similar (ajustando inflación, claro). Con un mercado en el que el precio medio por smartphone va a la baja año tras año (aquí pesa la entrada de muchos usuarios de países en vías de desarrollo) el reto para fabricantes como Samsung es permanecer en la franja de gama alta que permite obtener margen frente a la dureza que afrontan los fabricantes centrados más abajo.

Añadir suficiente valor (aquí con Note está la parte del lápiz más tener lo mejor de lo mejor en el resto y sumar la realidad virtual y el sacar sistema de escritorio) y tener una marca a la que el consumidor abierto a pagar 1000 euros por un teléfono tenga en la máxima de las estimas. Mis dos céntimos: a falta de poder probar el Note 8 (ganas no me faltan) soy de los partidarios de que si en algo hay que invertir es en lo que uno utilice más (y para muchos perfiles cada vez más es el smartphone), pero a la vez que en calidad/precio va a haber propuestas más redondas cuando el nuevo Note salga al mercado.