Internet, tecnología, liberalismo y desconfianza en las instituciones

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Este domingo publiqué una pieza en Xataka – «Con zapatillas – o con notificaciones comerciales de apps – no puedes entrar» – en la que intentaba defender mi posición sobre el caso Apple Vs Appgratis.

Más allá del caso, que ya hemos discutido por aquí, en Twitter y en las publicaciones de WeblogsSL, lo que más me ha interesado tiene que ver con el planteamiento que están el argumento contrario (Javier Pastor o Jaime Novoa son dos ejemplos de compañeros) a veces dejan entrever una posición de liberalismo muy acentuado.

El punto de que las instituciones y órganos reguladores (nacionales o supranacionales) no deberían entrometerse en los mercados tecnológicos está muy presente en la argumentación sobre casos como este o el de Google y su autarquía. Se importa la visión más liberal – en el sentido económico – de Estados Unidos y a veces se llega a llevar a extremos que siquiera los liberales suelen defender: desregulación completa del mercado porque «los políticos no entienden de tecnología», que es un entorno en el que las empresas deben gozar de «máxima libertad para decidir lo que quieran».

No deja de ser interesante como esta visión liberal que en nuestro país no acaba de despegar, sí que esté teniendo su reflejo en el análisis tecnológico, sobre todo en ciertos contextos (Apple, Google más que con Microsoft) y a la par que la opinión y corriente dominante en Estados Unidos. Añadiría incluso que el auge de Bitcoin se ha alimentado de la desconfianza de las instituciones económicas tradicionales y que detrás también en cierta «fe» en que la tecnología está llamada a ser «disruptiva» también con la organización social y democrática de nuestros tiempos

PS: servidor no es liberal, aunque en muchas ocasiones encuentra razonables sus tesis. En el caso que nos ocupa, tiende a ser partidario de cierta regulación del mercado, como ocurre con el resto de actividades comerciales

2 comentarios en “Internet, tecnología, liberalismo y desconfianza en las instituciones

  1. Obviamente, uno no puede hacer lo que quiera con su plataforma, ni con su negocio (¿acaso un empresario puede hacer lo que quiera en su empresa?). Como es evidente, tiene que cumplir la ley. La dificultad estriba en que mientras que algunas violaciones son evidentes (por ejemplo, las citadas en la anotación: no admitir latinos, no pagar el iva o no tener salidas de emergencia), otras no lo son tanto. En particular, es bastante complicado determinar la cuestión esencial aquí (lo único que en realidad cabe discutir de lege lata), a saber si apple viola el artículo 102 del Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión Europea, es decir si comete abuso de su posición dominante.
    Libros sobre derecho de la competencia y en particular sobre el artículo 102 TFUE hay muchos. En substancia, y de manera poco precisa, se trata de determinar en primer lugar si apple tiene posición dominante en el mercado. La primera gran dificultad es determinar el mercado relevante, tanto de producto (¿es la apple store en sí o es más en general el mercado de las apps?) como geográfico (menos problemático a priori en este caso, ya que parece que sería mundial). Una vez definido el mercado, se trata de ver si apple tiene posición dominante. En caso de conclusión positiva, se pasa a la segunda fase que consiste en determinar si apple ha abusado. Y esta es la cuestión que cabría discutir, si apple ha dañado la estructura de la competencia y en último término al consumidor.

  2. ¿Quien te dice que el que haya regulación no puede ser liberal? Precisamente lo que defenderá cualquier liberal es el cumplimiento de los contratos y los contratos tienen reglas. Otra cosa es el intervencionismo, modificar las condiciones del mercado para crear determinados efectos que supuestamente beneficiarán más que perjudicarán. Así de lo que podremos hablar es de desregular para reducir la intervención y no puede haber un caso más contrario a la libertad de mercado y la competencia que las patentes. De eso sabe mucho la industria tecnológica. Así pues desregular sin tocar las reglas que favorecen monopolios es otra forma de intervencionismo en favor de parte y no en favor de mercados libres, lo que sí sería liberal.

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