Emerge un movimiento de nuevos proyectos con algo en común: IA aplicada a la vigilancia del poder con capacidad de lidiar y sobreponerse a la ilusión de apertura y la opacidad de facto.
Interesante giro. Solemos hablar de la IA como herramienta de manipulación o concentración de poder, pero aquí aparece justo como lo contrario: capacidad de auditoría distribuida.
Si uno de los pilares de la democracia es vigilar al poder, estas iniciativas convierten a ciudadanos en operadores capaces de hacerlo a escala, procesando datos que antes eran inaccesibles. No elimina el riesgo estructural, ya que la infraestructura sigue concentrada, pero introduce algo valioso: contrapeso operativo real, no solo discurso.
Bueno, el artículo explica bien que el mensajero no es solo mensajero sino también intérprete. Uno muy particular. Y no veo dónde dice que retiren la información que están obligados a publicar por ley.
Estoy con Antonio en que, con ciertas limitaciones, es positivo que la IA esté democratizando y “empoderando” al ciudadano para vigilar al Estado, misión que era tradicionalmente de los medios y que al desmediatizarse corre más el peligro de caer en el populismo interpretativo. A pesar de todo, me parece una buena oportunidad y noticia.
SciFi: Un puñado de emprendedores adinerados, que ya han hecho caja vendiendo sus empresas, se ponen a reconstruir mediante ingeniería inversa una copia funcional de toda la administración pública: desde el sistema de citas de la policía hasta los recursos de amparo al Constitucional y RTVE. Fundan un partido, generan curiosidad mediática y se presentan a las elecciones prometiendo disolverse en cuanto su “clon” esté desplegado. El recorte de gasto y trámites para los ciudadanos sería tan brutal que la tentación de votarles sería enorme.
Genial recopilación de ejemplos de cómo la IA democratiza ciertas habilidades y agudiza el ingenio.
Interesante giro. Solemos hablar de la IA como herramienta de manipulación o concentración de poder, pero aquí aparece justo como lo contrario: capacidad de auditoría distribuida.
Si uno de los pilares de la democracia es vigilar al poder, estas iniciativas convierten a ciudadanos en operadores capaces de hacerlo a escala, procesando datos que antes eran inaccesibles. No elimina el riesgo estructural, ya que la infraestructura sigue concentrada, pero introduce algo valioso: contrapeso operativo real, no solo discurso.
El problema es cuando el poder responde, que responderá. Ver solo lo que está pasando con subvencions.cat, con ataques al mensajero: https://elpais.com/espana/catalunya/2026-03-26/un-buscador-de-datos-publicos-agita-el-debate-sobre-las-subvenciones-en-cataluna-las-cifras-nunca-son-neutras.html y con cierres de datos desde el poder con datos que misteriosamente desaparecen. El poder no se va quedar quieto.
Bueno, el artículo explica bien que el mensajero no es solo mensajero sino también intérprete. Uno muy particular. Y no veo dónde dice que retiren la información que están obligados a publicar por ley.
Estoy con Antonio en que, con ciertas limitaciones, es positivo que la IA esté democratizando y “empoderando” al ciudadano para vigilar al Estado, misión que era tradicionalmente de los medios y que al desmediatizarse corre más el peligro de caer en el populismo interpretativo. A pesar de todo, me parece una buena oportunidad y noticia.
SciFi: Un puñado de emprendedores adinerados, que ya han hecho caja vendiendo sus empresas, se ponen a reconstruir mediante ingeniería inversa una copia funcional de toda la administración pública: desde el sistema de citas de la policía hasta los recursos de amparo al Constitucional y RTVE. Fundan un partido, generan curiosidad mediática y se presentan a las elecciones prometiendo disolverse en cuanto su “clon” esté desplegado. El recorte de gasto y trámites para los ciudadanos sería tan brutal que la tentación de votarles sería enorme.
Muy interesante
Gracias por compartir