Hemos pasado de criticar un sistema informativo que nos mantenía como consumidores pasivos a criticar uno que produce adictos al algoritmo y a los chutes de dopamina.
Me ha gustado mucho, he tenido que luchar por mantener mi atención y foco para llegar al final . Me doy cuenta de que hay un punto de atención cada vez más limitado
Me encantó. Mientras algo externo como una regulación, nos ayuda a auto regularnos... Quiero la funda con el terrario. La voy a buscar, en Argentina no se consigue!
Qué buen artículo. Además del vídeo, que ya conocía y que aquí queda perfecto .
¡Qué bueno, Antonio! Creo que nuestros textos de hoy se retroalimentan. Como bien dices, es una cuestión de diseño y de ser autoconsciente… pero ni con esas. Piensa que el Ozempic también sería algo “individual”, y aquí lo que hace falta (imho) es legislar y gravar fuertemente.
Y yendo un pasito más allá, hay que recalcar que hace años metimos la gamificación para recibir ese chute de dopamina con aplicaciones de gestión pura y dura, para recibir nuestra dosis de dopamina.
Y lo mismo ocurre con los LLMs cuando nos hacen la pelota en sus contestaciones. O incluso cuando nos muestran avances en tareas que les hemos pedidos, como si fueramos tachando TO-DOs.
¿Tardaremos poco en clasificar como pandemia global este "cuelgue" por culpa de los chutes de gustirrinín?
Ey, Antonio, muchas gracias por la mención, caballero!!
Había estado curioseando en ese cacharrito, que lo vi mencionado en otro substack, pero siento que para mí es demasiado pequeño. No puedo leer tanto "a tramos", necesito ver más página. De todos modos, me gustará saber más de tu experiencia de uso...
mis padres son esos ancianos, y yo soy tambie esa persona que ha conseguido la dieta y el deporte pero que necesita twitter incluso viendo series que me interesan y hacen que me pierda la mitad del sentido.
no sé si es autocomplacencia, pero me gusta el concepto de que no es voluntad o moral, sino biologia... y esta claro que las ciencias del comportamiento estan siendo milimetricas.
Hago lo mismo con el transporte público. Tengo un Fire de Amazon sin demasiada funcionalidad realmente y con pantalla en color: lo hice a propósito porque subrayo y anoto como parte de la lectura. Deliberadamente, no tengo más aplicación activa que Kindle. Me esfuerzo por tener lecturas que puedan consumirse en dosis. Pero luego queda la noche, ojo: he vuelto a imponerme el papel para imponerme el tiempo de calma. Funciona a medias. Quizá debiéramos volver al debate de los derechos sobre el código de los creadores de código: la vieja batalla del software propietario o libre. El debate de los noventa y posteriores tenía que ver con la libertad del usuario para modificar ese código para adaptarlo a su uso. La coexistencia de ambos modelos, con tendencia a limitar poderosamente el sw libre no ha ido tan mal si lo miramos con cierta justicia. Pero esa vieja idea del software libre, que yo pueda cambiar el código para no depender de nadie, al menos mirar lo que hace antes de instalarlo (aunque sea a través de un servicio) es el potencial ozempic. Lo que nos llevaría a una agenda económico política muy compleja. A estas edades, suponer que eso es panacea, es aspirar a demasiado. Pero en las guerras por el sw libre fue memorable que los gobiernos le impusieran a microsoft la apertura del código para poder comprar sus licencias de modo masivo y que eso se pudiera controlar para la defensa. Con el avance del software como producto y servicio todo eso perdió su vigencia (exigencia), o eso creo. Pero si "el código es la ley" la pregunta es si la mera regulación es bastante: agencias que, como con la farma, evalúen con ensayos "clinicos" los efectos secundarios del software como quien examina una droga. Si son drogas, son drogas, aunque ampliemos el concepto de la química a la algoritmia. Al final del tiempo, una molécula, una droga, tiene limitada su vida protegida por patentes por un cierto y pasa al conocimiento común. El código que hago para prestar mi servicio es privado por definición -voy al saas para que me devuelva algo, y me da una API para que "hable" con él, qué me importa cómo lo haga. Así que no se me ocurre, con toda su dificultad, con todas sus limitaciones otro camino para encontrar "ozempics" de respuestas biológicas genéticas. Nuesto amigo José Alcantara/Versvs creo que será más fino que yo descartando o reforzando.
hay un aspecto en todo esto que ya andaba probando la gente de blueski, algo así como que con IA podríamos definir nuestro algoritmo y preferencias, hacerlo personal. Creo que es una dirección que merece la pena explorar
Me ha gustado mucho, he tenido que luchar por mantener mi atención y foco para llegar al final . Me doy cuenta de que hay un punto de atención cada vez más limitado
Duro este comentario, me pasa lo mismo. Me desinstalo IG entre semana, pero la tentación está ahí jaja
yo conseguí resistirme a tiktok, pero twitter es mi droga!
Me vuelve loca el concepto de un Ozempic para mi atención
Me encantó. Mientras algo externo como una regulación, nos ayuda a auto regularnos... Quiero la funda con el terrario. La voy a buscar, en Argentina no se consigue!
Qué buen artículo. Además del vídeo, que ya conocía y que aquí queda perfecto .
ah gracias Marcela!
La mejor edición de Error500 en años!
gracias Edu!
Gracias
a ti por leer Daniel
¡Qué bueno, Antonio! Creo que nuestros textos de hoy se retroalimentan. Como bien dices, es una cuestión de diseño y de ser autoconsciente… pero ni con esas. Piensa que el Ozempic también sería algo “individual”, y aquí lo que hace falta (imho) es legislar y gravar fuertemente.
pues voy con retraso para leerte! ahora salgo para allá
Me too
Muy buen punto.
Y yendo un pasito más allá, hay que recalcar que hace años metimos la gamificación para recibir ese chute de dopamina con aplicaciones de gestión pura y dura, para recibir nuestra dosis de dopamina.
Y lo mismo ocurre con los LLMs cuando nos hacen la pelota en sus contestaciones. O incluso cuando nos muestran avances en tareas que les hemos pedidos, como si fueramos tachando TO-DOs.
¿Tardaremos poco en clasificar como pandemia global este "cuelgue" por culpa de los chutes de gustirrinín?
qué buena lectura esa de que la gamificación es traer de ese mundo al de aprender o trabajar
Ey, Antonio, muchas gracias por la mención, caballero!!
Había estado curioseando en ese cacharrito, que lo vi mencionado en otro substack, pero siento que para mí es demasiado pequeño. No puedo leer tanto "a tramos", necesito ver más página. De todos modos, me gustará saber más de tu experiencia de uso...
su usabilidad no es muy buena la verdad, es muy mejorable, y sí muy pequeño
mis padres son esos ancianos, y yo soy tambie esa persona que ha conseguido la dieta y el deporte pero que necesita twitter incluso viendo series que me interesan y hacen que me pierda la mitad del sentido.
no sé si es autocomplacencia, pero me gusta el concepto de que no es voluntad o moral, sino biologia... y esta claro que las ciencias del comportamiento estan siendo milimetricas.
mientras no haya pastillas, a seguir luchando...
Hago lo mismo con el transporte público. Tengo un Fire de Amazon sin demasiada funcionalidad realmente y con pantalla en color: lo hice a propósito porque subrayo y anoto como parte de la lectura. Deliberadamente, no tengo más aplicación activa que Kindle. Me esfuerzo por tener lecturas que puedan consumirse en dosis. Pero luego queda la noche, ojo: he vuelto a imponerme el papel para imponerme el tiempo de calma. Funciona a medias. Quizá debiéramos volver al debate de los derechos sobre el código de los creadores de código: la vieja batalla del software propietario o libre. El debate de los noventa y posteriores tenía que ver con la libertad del usuario para modificar ese código para adaptarlo a su uso. La coexistencia de ambos modelos, con tendencia a limitar poderosamente el sw libre no ha ido tan mal si lo miramos con cierta justicia. Pero esa vieja idea del software libre, que yo pueda cambiar el código para no depender de nadie, al menos mirar lo que hace antes de instalarlo (aunque sea a través de un servicio) es el potencial ozempic. Lo que nos llevaría a una agenda económico política muy compleja. A estas edades, suponer que eso es panacea, es aspirar a demasiado. Pero en las guerras por el sw libre fue memorable que los gobiernos le impusieran a microsoft la apertura del código para poder comprar sus licencias de modo masivo y que eso se pudiera controlar para la defensa. Con el avance del software como producto y servicio todo eso perdió su vigencia (exigencia), o eso creo. Pero si "el código es la ley" la pregunta es si la mera regulación es bastante: agencias que, como con la farma, evalúen con ensayos "clinicos" los efectos secundarios del software como quien examina una droga. Si son drogas, son drogas, aunque ampliemos el concepto de la química a la algoritmia. Al final del tiempo, una molécula, una droga, tiene limitada su vida protegida por patentes por un cierto y pasa al conocimiento común. El código que hago para prestar mi servicio es privado por definición -voy al saas para que me devuelva algo, y me da una API para que "hable" con él, qué me importa cómo lo haga. Así que no se me ocurre, con toda su dificultad, con todas sus limitaciones otro camino para encontrar "ozempics" de respuestas biológicas genéticas. Nuesto amigo José Alcantara/Versvs creo que será más fino que yo descartando o reforzando.
hay un aspecto en todo esto que ya andaba probando la gente de blueski, algo así como que con IA podríamos definir nuestro algoritmo y preferencias, hacerlo personal. Creo que es una dirección que merece la pena explorar