Con inteligencia artificial tenemos a la gran tecnológica entre el ciberpunk de posicionarse por encima del Estado y la resistencia a un Leviatán tecnificado omnipotente.
Al final, no deja de ser una lucha entre las élites por una cuestión que ha generado un conflicto de intereses claro entorno a este asunto específico de uso de la IA en el campo de la Defensa y Seguridad Nacional.
Lo que no tengo claro es cuáles son los incentivos que Amodei ha identificado para enrocarse en esa postura.
Es un debate complejo y difícil de tener una postura clara.
Como indicas en el texto, debería corresponder al poder politico, elegido en elecciones y respaldado por sus nacionales, la gestión del uso de la fuerza. Sometido al imperio de la ley y control civil ejecutivo.
Casi lo opuesto a que la decision de uso, despliegue o creación dependa de una corporación privada, sujeta a intereses propios.
El dilema se muestra cuando confluyen una empresa que aparenta interesarse mas en los riesgos de uso y violación de libertades establecidas con un Estado que pretende llevar a cabo su política por encima de las limitaciones democráticas.
Creo que inevitablemente se llegará a la cesión de estas herramientas al poder politico. Nos encontraremos con la realidad de que, en el fondo, lo que importa es la persona o grupo dirigente que tendrá el inmenso poder de llevar al uso militar esta nueva tecnología.
Y viendo el panorama actual de gobernantes politicos, no pinta muy bien para los ciudadanos, da igual desde donde lean esto.
Es curioso que muchos ciudadanos confíen más en las empresas para defender sus derechos que en los gobiernos. Y tiene su lógica, las empresas sufren una democracia mucho más directa. El castigo es inmediato: sus clientes puede dejar de comprar, sus empleados pueden irse y su imagen de marca hundirse. Los gobiernos pueden hacer lo que quieran, que como mucho cambiarán alguna cara, pero partidos e instituciones casi nunca pagan.
Esto es un temazo.
Al final, no deja de ser una lucha entre las élites por una cuestión que ha generado un conflicto de intereses claro entorno a este asunto específico de uso de la IA en el campo de la Defensa y Seguridad Nacional.
Lo que no tengo claro es cuáles son los incentivos que Amodei ha identificado para enrocarse en esa postura.
Muy interesante. Gracias por compartir.
Es un debate complejo y difícil de tener una postura clara.
Como indicas en el texto, debería corresponder al poder politico, elegido en elecciones y respaldado por sus nacionales, la gestión del uso de la fuerza. Sometido al imperio de la ley y control civil ejecutivo.
Casi lo opuesto a que la decision de uso, despliegue o creación dependa de una corporación privada, sujeta a intereses propios.
El dilema se muestra cuando confluyen una empresa que aparenta interesarse mas en los riesgos de uso y violación de libertades establecidas con un Estado que pretende llevar a cabo su política por encima de las limitaciones democráticas.
Creo que inevitablemente se llegará a la cesión de estas herramientas al poder politico. Nos encontraremos con la realidad de que, en el fondo, lo que importa es la persona o grupo dirigente que tendrá el inmenso poder de llevar al uso militar esta nueva tecnología.
Y viendo el panorama actual de gobernantes politicos, no pinta muy bien para los ciudadanos, da igual desde donde lean esto.
creo que hay una segunda parte sobre este tema que debería tratar sobre el papel del open source en todo esto
Como cuando el malote te pedía tu balón para jugar con sus amigos, o se lo dabas por las buenas o te lo colaba a un tejado
Es curioso que muchos ciudadanos confíen más en las empresas para defender sus derechos que en los gobiernos. Y tiene su lógica, las empresas sufren una democracia mucho más directa. El castigo es inmediato: sus clientes puede dejar de comprar, sus empleados pueden irse y su imagen de marca hundirse. Los gobiernos pueden hacer lo que quieran, que como mucho cambiarán alguna cara, pero partidos e instituciones casi nunca pagan.