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Avatar de Nacho

Todo argumento pierde fuerza cuando vemos que los padres le dan un móvil con el único criterio de que "es que lo quiere", "todo el mundo lo tiene" y "así lo tengo controlado". No hay debate, hay comodidad.

Avatar de Santiago Frías

Yo creo que está bien prohibido el acceso a unas RRSS cuyos algoritmos buscan crear adictos y un contenido en la mayoría de los casos nocivo y de baja calidad. Lo de educar en su uso está muy bien y eso pretendemos hacer pero, como padre de adolescentes, digo que es una tarea inasumible sin límites impuestos. Hay que limitar el acceso, supervisar y educar.

Avatar de Carlos Guadián

Totalmente de acuerdo con tu punto de vista

Avatar de Gonzalo Martin

Prohibir es una solución que demuestra impotencia a la hora de lidiar con un fenómeno que, esencialmente, no tiene vuelta atrás. Le leí a Alvin Toffler en un ensayo que no he vuelto a encontrar que cada generación educa a sus hijos en función de la tecnología -y el pasado- que necesita para, digamos, sobrevivir. Es decir: el indio de la pradera enseña a fabricar flechas y a lanzarlas para asegurar la caza. ¿Pero qué sucede cuando aparece el caballo? La forma de cazar cambia: las ventajas eran enormes, luego apuntarse al caballo no parece tan complicado, pero una forma de vida cambia. No enseñar a montar a caballo, se vuelve casi suicida, por mucho que en un entorno de costumbres y ritos se desmorone. Para nosotros, pretender que los nacidos ahora ignoren unas tecnologías que no tienen vuelta atrás es absurdo, con el agravante de que a) normalmente las usan -a nivel de conocimiento funcional, quizá no de propósitos- mejor que sus padres b) no hay forma de poner puertas al campo; la red prohibida será sustituida por una red clandestina que pasará por invitación de mano a mano en los patios de recreo físicos y virtuales. Un elemento que se discute es cuánto tienen los padres que invertir en educación de sus hijos para que aprendan a madurar con ellas, las redes. Esto se dijo también de la televisión -en el mundo analógico y de dos canales, se ponían rombos para advertir a los padres, o se impuso la absurda legislación del horario infantil- y el fin de la adolescencia no ha llegado por eso, o eso creo. Tanto si los rombos sirvieron para algo como si no. Las redes tienen retos nuevos muy jodidos para la supervisión parental: tiende a aislarlos de la influencia de sus padres y crear lazos muy fuertes con gente que puede no ser lo mejor para su salud mental y física. A nuestra generación, que se forjó intelectualmente con tecnologías que voy a llamar "duras" (leer largo, escribir a mano, tener que hacer notas y notas para construir ensayos o responder a exámenes) se nos hace dificilísimo asumir que "ese tipo de civilización" puede estar en peligro porque parece que estos métodos de consumo de contenido te hacen menos intelectualmente preparado. Advierto que no lo niego, porque lo siento así y soy miembro de esa generación que se desvanece. Pero me tengo que preguntar si el modo en que aprendimos a pensar es el único posible para tener ¿los mismos? resultados. Obviamente, no tengo ni idea y vivo en las misma incertidumbre que todos. Pero la sospecha de que prohibir no sirve para nada a la vista de la evidencia histórica de las prohibiciones sobre vicios y novedades tecnológicas (léase piratería, por ejemplo) no la puedo evitar.