Sobre la idea de que uno está en el negocio de la señal, de lo importante y relevante, de ayudar a entender el mundo que habitamos y, en realidad, terminar en gran medida en el negocio del ruido
Los incentivos para estar en la "señal, son escasos y enteramente vocacionales. Puede que los otros respondan a explotar oportunidades de subsistencia como atajo o vía rapida para huir del trabajo convencional, sobre todo, a lo que creadores se refiere.
Recuerdo escucharle a Javier Santiso hace años decir que todos los negocios que se financian con publicidad terminan siendo frívolos. En el mercado del consumo de ¿ideas? ¿noticias? ¿curiosidades? ¿cotilleo? que todo ello responde a nuestro élan vital, el modelo de ingresos condiciona el modelo de los contenidos. Menuda novedad, dirá usted, que sabe de ello más que yo y más que el 99 periodo nueve por ciento de los mortales. Pero, en su obviedad, me sigue pareciendo que es el único criterio operativo y "accionable" para, en el proceso de selección individual de lecturas, separar el ruido de la señal. Uno suele repasar las grandes cabeceras (repletas de publicidad que bloqueo) para saber sobre qué se va cabrear la gente (incluido yo) cada mañana. Pero mis lecturas de verdad caen en producciones de contenido que no viven de la publicidad y que están devotos a la calidad de su señal: desde "insight crime", que se paga con fundaciones, donaciones, etc. y es la mejor fuente que existe para comprender el universo de las economías ilegales en América, hasta el aclamado y temido Wall Street Journal. La otra parte es que la inversión de tiempo es elevada y un coste alto. Una segunda regla práctica, que suena pedantísima, es que procuro no leer (en libro) nada que no tenga veinte años. Hago excepciones, sí, como a veces con Jaime Bayly (pero es que el libro sobre Vargas Llosa es un descorone). Cuando lees lo que pervive en la mente y en las referencias todo ese tiempo, siempre hay chicha detrás. Esto requiere de más esfuerzo aún. Por tanto, no pienso leer nada de Uclés -por ejemplo- hasta que el tiempo le dé su verdadero valor. Y, si me he equivocado esperando, siento que la vida es corta y que lo que selecciono me ahorra disgustos. O tener que cerrar un libro en la página 20 por inútil. Me costó: fui educado en la religión del libro. Por tanto, creo que la receta del pelea contra el ruido sólo hay un lado: elegir consumir donde no hay ruido. Que cuesta muchísimo. ¿Me genera zozobra, temor al fin de la civilización tal y como la conocemos? Un poco sí. Pero luego te acuerdas de que cuando publicar y leer era escaso y difícil, el sosiego y la reflexión eran pocos. Con lo que termino con una nueva pedantería.
Buenísimo. Añadiría al concepto de señal y ruido el concepto de "por amor o por dolor", y como por desgracia lo límbico suele ganar esas batallas. En mi última remesa de vídeos para el autopromotor de viviendas hice el video del vecino que te ayuda, y el video del vecino que te putea. ¿Resultado (en tiktok)? 1678 visitas el vecino que me ayudó (y un comentario) casi 300 mil visitas el que me puteó(368 comentarios)... el algoritmo me está incentivando claramente hacia el ragebait... menos mal que nos avisas ;-)
Muy bueno.
Los incentivos para estar en la "señal, son escasos y enteramente vocacionales. Puede que los otros respondan a explotar oportunidades de subsistencia como atajo o vía rapida para huir del trabajo convencional, sobre todo, a lo que creadores se refiere.
yo soy un poco optimisdta con algunos nichos: listas de correo, podcasts, canales YT...
El problema principal es que la señal es más cara de producir que el ruido. Y menos llamativa la mayoría de las veces.
mucho más, ciertamente!
Recuerdo escucharle a Javier Santiso hace años decir que todos los negocios que se financian con publicidad terminan siendo frívolos. En el mercado del consumo de ¿ideas? ¿noticias? ¿curiosidades? ¿cotilleo? que todo ello responde a nuestro élan vital, el modelo de ingresos condiciona el modelo de los contenidos. Menuda novedad, dirá usted, que sabe de ello más que yo y más que el 99 periodo nueve por ciento de los mortales. Pero, en su obviedad, me sigue pareciendo que es el único criterio operativo y "accionable" para, en el proceso de selección individual de lecturas, separar el ruido de la señal. Uno suele repasar las grandes cabeceras (repletas de publicidad que bloqueo) para saber sobre qué se va cabrear la gente (incluido yo) cada mañana. Pero mis lecturas de verdad caen en producciones de contenido que no viven de la publicidad y que están devotos a la calidad de su señal: desde "insight crime", que se paga con fundaciones, donaciones, etc. y es la mejor fuente que existe para comprender el universo de las economías ilegales en América, hasta el aclamado y temido Wall Street Journal. La otra parte es que la inversión de tiempo es elevada y un coste alto. Una segunda regla práctica, que suena pedantísima, es que procuro no leer (en libro) nada que no tenga veinte años. Hago excepciones, sí, como a veces con Jaime Bayly (pero es que el libro sobre Vargas Llosa es un descorone). Cuando lees lo que pervive en la mente y en las referencias todo ese tiempo, siempre hay chicha detrás. Esto requiere de más esfuerzo aún. Por tanto, no pienso leer nada de Uclés -por ejemplo- hasta que el tiempo le dé su verdadero valor. Y, si me he equivocado esperando, siento que la vida es corta y que lo que selecciono me ahorra disgustos. O tener que cerrar un libro en la página 20 por inútil. Me costó: fui educado en la religión del libro. Por tanto, creo que la receta del pelea contra el ruido sólo hay un lado: elegir consumir donde no hay ruido. Que cuesta muchísimo. ¿Me genera zozobra, temor al fin de la civilización tal y como la conocemos? Un poco sí. Pero luego te acuerdas de que cuando publicar y leer era escaso y difícil, el sosiego y la reflexión eran pocos. Con lo que termino con una nueva pedantería.
Buenísimo. Añadiría al concepto de señal y ruido el concepto de "por amor o por dolor", y como por desgracia lo límbico suele ganar esas batallas. En mi última remesa de vídeos para el autopromotor de viviendas hice el video del vecino que te ayuda, y el video del vecino que te putea. ¿Resultado (en tiktok)? 1678 visitas el vecino que me ayudó (y un comentario) casi 300 mil visitas el que me puteó(368 comentarios)... el algoritmo me está incentivando claramente hacia el ragebait... menos mal que nos avisas ;-)