La política y la democracia en los tiempos de internet

Kiosko de prensa

Más que apreciable pieza de González Férriz en El Diario:

Hoy todas estas instituciones están en crisis o, abiertamente, en decadencia. Occidente está cada vez más desindustrializado y su economía depende más del sector servicios, donde la socialización ideológica es esencialmente distinta y la afiliación a sindicatos, menor. Los periódicos cada vez tienen menos compradores y disponen de una menor capacidad para establecer de una manera rotunda la agenda política. Las iglesias se vacían. Los cafés, los bares y los pubs han dejado de ser el lugar por excelencia de intercambio de noticias y opiniones políticas. Las novelas han abandonado el centro de la cultura que ocuparon durante dos siglos. Y la televisión, al menos en Estados Unidos, como explica muy bien Tim Wu en » Netflix contra la cultura de masas», se ha ido fragmentado paulatinamente en cada vez más canales y formas de consumo, de tal modo que ya no ejerce como pegamento nacional con la fuerza con que lo hacía.

Hay un argumento que puede hacer que esta preocupación se quede en nada. Es un argumento habitual últimamente ante todas las incertidumbres: internet. La socialización ideológica que todas estas instituciones establecía, dice, ahora se produce en internet. No necesitamos partidos, porque nos podemos articular políticamente en Facebook. Los sindicatos se han vendido a tal punto al sistema que la lucha real está hoy en otra parte, del copyleft a la neutralidad de la red. Somos una sociedad postreligiosa, por lo que si queremos hacer obras de caridad o donaciones, ahí está el crowdfunding, que aparentemente no nos exige creer cosas raras ni ir a reuniones, y además dispone de un cómodo PayPal. El periódico es irrelevante porque ahora podemos informarnos picoteando en distintos medios y así escoger lo mejor que cada uno de ellos puede ofrecernos. Por lo que respecta a las novelas, los cafés y la televisión… ¿quién demonios sigue necesitando esas cosas?

A veces es una pena que una pieza con un tema tan interesante sea tan corta, porque en cada apartado da pie a una mayor profundización y debate.

Sobre lo que apunta Ramón, sólo subrayar que uno de los aspectos más relevantes de lo ocurrido en los últimos años en sociedad y tecnología es la pretensión de la élite conectada de ser capaz de poner temas en la agenda de la opinión pública (véase uno, dos o tres artículos donde lo hemos tocado), que el debate de la introducción del liberalismo a través de los grandes éxitos del capitalismo tecnológico son una lectura de lo que está sucediendo, pero también que internet y fenómenos inexplicables sin él como el 15M suponen también la superación de una crítica clásica de la izquierda, la del «hombre unidimensional» de Marcuse y, por último, que «lo social en la red» también es un objeto en plena evolución, de hecho hemos pasado de una web con comunidades estáticas y establecidas (foros, blogs) a otras mucho más dinámicas y efímeras (trending topics) por mucho que se asienten en servicios fijos.

El de la política y la democracia en los tiempos de internet es uno de los grandes temas de los próximos años.

Foto: Carlos Carreter

7 comentarios en “La política y la democracia en los tiempos de internet

  1. ¿Por qué siempre tendemos a la melancolía? Perder los cafés, el cine como era, las novelas como centro del mundo… son recuerdos de personas que lo han vivido, no la realidad del futuro. Si es que realmente pasa. Que muera la cultura de masas es lo mejor que le puede pasar a la «gran cultura» dicho un poco como lo mira Vargas Llosa que, por el contrario, es un pesimista digital y teme o detesta la preponderancia del espectáculo y lo efímero. Lo cierto es que todo lo que permite hacer internet es tan superior a la vida que rememoramos en la nostalgia que, simplemente, no tiene color. Así que un día miraremos a la política de esta época no con melancolía, sino como quien mira una antigualla. Quizá lo que llamamos «liberalismo» como corriente subyacente de internet tiene mejor expresión diciendo que las tecnologías de hoy nos dan «autonomía personal». Volviendo al tema: soy de los que piensan que conflictos como el escocés, el flamenco, el catalán y tantos otros son reacciones (las de todas las partes en conflicto) razonadas en clave del siglo XIX a las paradojas del mundo de hoy…. porque no hemos inventado los instrumentos del siglo XXI; pero que la tecnología, que tiene sesgos, y siempre que hablamos de internet – código – tiene los sesgos del software libre, irá imponiendo: los forks serán comunes pero dentro de reglas de «código abierto», y al igual que los forks son comunes el fin de una tecnología (o un paquete de software) para que todo el mundo migre a otro e incluso vuelva a reunir a los que se disgregaron. Al final, esto en política clásica son confederaciones y asimetrías. Pero eso, ya lo tenemos: lo divertido ocurrirá cuando aparezcan confederaciones entre comunidades, espacios o villas que no estaban previstos en las fronteras «nacionales», y aquí las nacionales también son las de las naciones sin estado: vale que Escocia, por elegir uno, pelee por no ser británica, ¿pero qué pasa cuando Edimburgo diga que no quiere ser escocesa? ¿O que le interesa el modelo británico para una cosa y el escocés para otra? No hay sistemas políticos para crear estos vínculos flotantes y no únicos, pero vemos que la tecnología si los tiene y la tecnología afecta mucho a la organización social. Cómo se inventan mecanismos para crear espacios que pueden compartir sistemas jurídicos que dan seguridad frente al arbitrismo de una coalición local de caciques (¿los usuarios de gran karma de Meneame?) es la cuestión. Cómo se inventan los sistemas organizativos para desconectarse de un sistema sanitario para entrar en otro y compartir unas partes de él y otras no es la cuestión. En fin, fricada de tarde.

    1. Llevo días intentando escribir algo a la altura para responder y no lo consigo don Gonzalo… creo que hay un espacio para pensar respecto a esto que planteas: si la arquitectura de internet está influyendo tanto en la sociedad y la política o, yo tiendo a pensar, es al contrario, visiones ideológicas y político económicas están determinando al final la arquitectura efectiva de internet, más centralizada que nunca en grandes campeones norteamericanos nacidos al calor del tecnocapitalismo liberal de Sillicon Valley

      1. Eso que dices es cierto: yo lo veo como un combate. Es iluso pensar que la web que conocemos no ha mutado en su arquitectura y que es el campo de batalla para cerrarla más de mucha gente. Pero también creo que si lo miramos a mucho más largo plazo, no es que lleguemos al paraíso, ese nunca llega, pero que el propio combate no podrá impedir que se transformen las relaciones de poder y comerciales liquidando los paradigmas de la estructura industrial. Y eso puede traer más o menos «democracia» o más o menos «control». Después de todo, ningún intento de liquidar el intercambio de archivos ha logrado erradicarlo. Al menos, por ahora. Y por poner un ejemplo.

    1. Uf uf uf, «complicado» alguna vez lo hemos pensado…. en persona te comento los problemas que le hemos visto

      1. ¿Acaso no era Nacion Red un sitio de política en Weblogs SL? Y ya sabemos cómo terminó y los problemas que presentó como parte un poco díscola de la imagen de la empresa: mitad medio, mitad web en la que publicar un «editorial» sin que vaya directamente en el blog de la empresa… No cuajó.

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