La opinión pública no es lo que era (bis)

El gobierno pierde un asalto en el intento de aprobar la ley Sinde, derrotada en el congreso después de un proceso tragicómico de atrasos, negociaciones semipúblicas y enmiendas varias. Al margen de que no es una victoria final sino un episodio más de una guerra (la del control de internet por los estados) y de que estos días vayamos a flotar en una nube de proclamas sobre el poder de la red y de los ciudadanos (por favor, al menos no digan «internautas»), lo que me sigue sorprendiendo es la poca capacidad de este gobierno para entender la realidad de la nueva opinión pública.

Una vez más – y van varias – han subestimado la capacidad de movilización desorganizada y distribuida de la red y del impacto en el deterioro de la imagen de las críticas por parte de la sociedad civil que percibe que están tocando un espacio de libertad propio como es internet. Eso hace mucho más caro conseguir aliados que voten esperpentos como la ley Sinde y acaban encontrándose como los artículos favorables a la causa (la mayoría han intentado reducir la cuestión a «piratas Vs creadores») y su entendimiento de la política en red (emito mensaje en redes sociales y Twitter) no consiguen aplacar a la bestia.

Me alegra de que haya caído la ley Sinde, ojalá fuese una oportunidad para legislar mirando al futuro y aterrizando en modelos para que los creadores ganen dinero por el consumo de sus obras y los intermediarios que aportan valor, también. Creo que no va a ser así, también creo que sería necesario una reflexión para que pueda haber un debate razonable, sin representantes de «creadores» practicando el matonismo ni linchamientos en 140 caracteres a cualquiera que discrepe y hable en favor de la ley Sinde.

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