Y Nike empezó a ofrecer un API

Una de las novedades más interesantes del pasado SXSW las ha protagonizado una de las empresas de tecnología más interesantes de los últimos años, Nike. Y sí, servidor considera que Nike es una empresa de tecnología, con algunos de las iniciativas más innovadoras en la involucración de esta con el deporte.

Un ejemplo de ello es la Nike+ Fuelband, una pulsera que registrara todas tus movimientos, mide gastos de calorías, metros recorridos, velocidad… y permite establecer retos y «recompensas» en función del cumplimiento. El lanzamiento de su API está muy enfocado a la integración de servicios musicales: imaginemos un Spotify o Pandora que te pinchen una música en función del contexto del ejercicio que estés haciendo.

Es una idea inicial, si unimos los datos que puede medir una pulsera de este tipo sobre nuestro organismo y el ejercicio que hacemos, las posibilidades que abre de integración para terceros son muy amplias: un servicio que recomiende qué alimentación seguir que encaje con el ejercicio que hacemos y con los objetivos de peso y forma que nos pongamos.

¿Qué aporta un API a una marca como Nike? Casi habría que dar varios pasos atrás para responder a esa pregunta. Por un lado, podemos preguntarnos qué aporta una aplicación a una marca y comparar con el potencial que tiene ofrecer un API para que muchos desarrolladores hagan que muchas aplicaciones se integren con nuestro servicio. Yendo más allá, para Nike tiene sentido desde el momento en que quieren salir del «deportista intenso» que mide pulso, distancias y velocidad con algo como esta Nike+ Fuelband (página oficial, no se vende en España), quiere aumentar el uso y valor de este servicio, y, de manera indirecta, ganar relación e interacciones con sus usuarios.

¿Cuánto le cuesta a Nike impactar a un usuario y cuantas veces lo puede hacer gracias a iniciativas como esta? ¿es rentable la acción? Es fácil aplaudir la innovación de Nike, pero habría que hacer la salvedad de que estas son el tipo de cosas que se puede permitir una compañía con un presupuesto de marketing que supera los 2400 millones de dólares (Ad Contrarian). En cualquier caso, creo que el caso de Nike merece la pena analizarlo, por ejemplo con diez puntos que compartía hace poco Albert

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