Voto electrónico y esa bagatela de que todo con tecnología es mejor

DNI electrónico Voto

Antes del día de las elecciones sacó Pablo Romero una pieza muy interesante sobre DNI electrónico y votaciones en El Español. Se centra mucho en la solución tecnológica actual y sus limitaciones, pero a mí me ha interesado más el debate de fondo que también toca:

No es el único problema. Tal y como apunta Justo Carracedo, catedrático jubilado y profesor Ad Honorem de la Universidad Politécnica de Madrid, “el voto desde cualquier lugar por Internet presenta tres amenazas para las que aún no hay solución: la posible coacción al votante, el riesgo de suplantación de personalidad y la venta de voto”.

Estos días el debate sobre el voto electrónico ha basculado entre cierto tecnoutopismo (si además lo hacemos por internet desde casa votaremos más, se implicará más la sociedad civil… el discurso alrededor de la democracia directa) y algunos casos en los que sí parece aportar valor como es el voto desde el extranjero y su burocracia y la privacidad del voto de los ciegos.

Por otro lado, en la misma noche electoral:

ese tuit es un ejemplo, hubo muchos más, pero apunta que hasta gente del mundo digital tiene una confianza tendente a cero en cuanto hay tecnología (y alguien que gestiona la tecnología) en medio. Son el tipo de cosas que se dicen en el fragor y la excitación ante un gran evento, pero muestras un reflejo de desconfianza claro.

El voto presencial con papeletas no está «roto», no es algo que haya que arreglar per sé: tiene la confianza de la gente, es verificable, podemos volver a contar los votos cuando queramos y, al menos en España, el escrutinio se hace de forma muy rápida. En la misma noche tenemos los resultados y nos fiamos de ellos. Versvs recogía hace años los argumentos críticos respecto al mismo.

Este es un caso de una deriva tecnoutópica que tiende a sostener de forma más o menos explícita que «todo con tecnología es mejor», algo que no sólo es discutible, sino que parece patente que según como se implemente, es perjudicial.

6 comentarios en “Voto electrónico y esa bagatela de que todo con tecnología es mejor

  1. Me sorprende que en el reportaje de El Español no hayan entrevistado a Scytl, probablemente la mejor empresa del mundo. Yo he tenido la oportunidad de charlar un par de veces con ellos y siempre he tenido la convicción que, con tiempo y ganas (y presupuesto) podemos ya tener un sistema incluso mejor que el personal.

    Sobre la parte humana, yo sí creo que para algunos segmentos de la población, sí aumentaría la concurrencia.

    En cualquier caso, para mí ésta es una cuestión menor. Lo importante es lo de antes: el diagnóstico, la deliberación, la negociación… Votar, en sí mismo, no creo que mejore casi en nada la calidad democrática. Con lo que los esfuerzos, más que en el voto electrónico, deberían ponerse en la participación.

    Pero esa ya es otra historia.

  2. Yo recomiendo buscar y leer en kriptopolis.com, donde precisamente participa Fernando Acero, sobre el DNIe y el voto.

    Muchos entenderán por qué, sobre todo los más cercanos a la tecnología, rechazan de plano el voto digital/electrónico/telemático.

    Hay, de lejos, mucha más incertidumbre que con el voto analógico en papel y con recuento de papeletas.

    Evidentemente, cada día más se empeñan en la implantación de sistemas electrónicos en el voto, porque no deja de ser el santo grial de los políticos dado su oscurantismo de facto y la falta real de garantías para el elector.

    Para mí, sólo el mero hecho de introducir el DNIe en un ordenador ajeno, por el mero hecho de simplificar el «tachado» de la lista de las personas que han realizado el voto, ya me parece una aberración. Ya no por lo anterior, sino porque una vez que es digital, ya no hay control a errores, fallos, manipulación, etc. Y no hablemos ya si hay que introducir el PIN para otorgar acceso al certificado de autentificación…

    Y eso, en estas pasadas elecciones locales y provinciales se ha vendido como lo mejor de lo mejor. Yo, ante esto, elijo identificarme sin elementos electrónicos.

    Aunque a algunos les parezca raro, cuanto más conocimiento tecnológico, más tecnófobo se es en cuanto a determinadas aplicaciones tecnológicas. Pero a la gente «normal» le importa un pimiento, aunque ha sido grato leer de Anabel Vicente su desconfianza.

  3. Hay dos peligros todavía más importantes que los que señala Pablo Romero: la más que posible pérdida del anonimato y la enorme facilidad para manipular los resultados.

  4. Es que votar con papel, una urna de cristal y un listado en papel del censo, también es una tecnología. De lo que hablamos es de los sesgos de la tecnología. Y precisamente por eso yo también soy un convencido hace años de no usar el DNI digital (ni la huella que contiene y que te obligan a entregar) ni para el voto ni para nada más.

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