Vacaciones con desconexión

Comienza el «periodo vacacional» para un servidor, lo que supone el eterno regreso del debate sobre el grado de desconexión a adoptar. Aquí hay varios niveles, está por un lado la posibilidad de que uno siga implicado en mayor o menor grado en proyectos del trabajo, sea porque se ejecutan en Agosto, sea porque nacen en Septiembre; por otro lado tenemos la conexión a internet, a la actualidad y a las interrupciones, el dividir la atención y propiciar engancharte a distintos temas (que en mi caso acaban derivando en el trabajo).

¿Cómo se las plantea uno este año? Mis sensaciones se resumen en el twit de más arriba. Uno tiende a excederse en la revisión, seguimiento y mejora de los proyectos propios… pero esa es una carrera interminable, lo razonable en un año tan difícil es que si hay oportunidad, se apueste por una desconexión a fondo. Que la tecnología, si ocupa un lugar, sea el del ocio (mi cita obligada cada verano con la trilogía de El Padrino y alguna noche se me irá de las manos con el Civilization 5) y que los días se pasen entre el juegos con los hijos y el reencontrarse con un puñado de viejos amigos… sin una buena desconexión, uno corre el riesgo de acabar embruteciéndose, siempre limitado por el contexto del trabajo, los objetivos y la repetición dentro del mismo entorno.

Por Error500 pasaré poco me temo. Apenas para dejar la reseña de un par de libros que tengo medio perfilada y, si sale algún gran tema de esos de cambiar el panorama del mundo de la tecnología, quizás nos demos una vuelta para un breve comentario. Disfruten del verano al otro lado de la pantalla, seguro que se lo merecen.

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