Twitter y el vídeo de James Foley

Sobre la difusión o no del asesinato de James Foley por parte de ISIS he tenido ya más de un debate sobre la conveniencia o no de su difusión por los medios: se otorga la notoriedad que los asesinos quieren conseguir – el terrorismo es también y sobre todo un acto de comunicación – y se contribuye por tanto a la consecución de sus fines. En el otro lado de la balanza está el hecho de que ha sucedido, es verdad y contarlo y explicarlo debería ser la labor de un medio (y ahí entran también los matices sobre el mostrar imágenes más o menos explícitas).

La decisión del CEO de Twitter, Costolo, de que la plataforma iba a eliminar las cuentas de todo aquél que compartiese el vídeo recuerda que una vez metidos a censores tenemos que afrontar el debate de qué permitimos y qué no. En el caso de Twitter parece que compartir el vídeo no, pero compartir fotos por parte de los medios sí (ejemplo de twit de NYPost, advierto, explícito) y podríamos ir más allá ¿por qué no permitimos este vídeo y sí otros también violentos? ¿y fotos de niños asesinados? ¿y…?

Las plataformas tienen muy difícil encontrar un equilibrio entre no permitir contenidos indeseables y mantenerse como herramientas para la libertad de expresión. Lo mínimo exigible para ellas es coherencia y reglas claras, algo que Twitter no parece tener ahora mismo sobre la mesa. Ahora mismo, como usuario de la misma, no tengo muy claro qué permite Twitter y qué no, y la sensación de que Dick Costolo – y no la ley que consensuamos como sociedad – es el guardián de lo que puedo y no puedo ver no me resulta para nada seductora.

Dos bolas extra: cuenta BBC que los de ISIS se han pasado a Diaspora que siendo no centralizada carece de mecanismos de control por parte de un sólo actor; en New Yorker una buena pieza sobre «los hombres que mataron a Foley» y como hay un sorprendente número de procedencia occidental.