Twitter y Jaiku

jaikuOs imagino a todos enterados – y probablemente saturados – de la fiebre Twitter en la blogosfera. Un servidor anda probando el servicio aspirante a disputarle la supermacía en el «blogging instántaneo», Jaiku. No es que haya muchas diferencias, pero realmente Jaiku está mucho mejor, desde su cliente para Symbian S60 hasta la posibilidad de añadir los RSS que desees como parte de tus mensajes. Así uno puede volcar toda su «vida digital» en Jaiku, desde las canciones que se escuchan en Lastfm, hasta las fotos colgadas en Flickr, pasando por todo lo que escribes en tu blog.

Y de ello se deriva una virtud que se convierte en problema para Jaiku. La virtud es que no te obliga a utilizar su servicio para añadir contenido, por lo que no hay más que escribir en Twitter y añadir el RSS a tu perfil en Jaiku para estar en los dos a la vez. ¿El problema? Que los usuarios de Twitter no se pasan por Jaiku para escribir y, por tanto, tampoco para leer lo que añaden sus contactos. De entrada, ser más abierto le ha servido a Jaiku para convertirse en un «sistema eco», pero no donde realmente se producen las conversaciones. Imagino es que su apuesta es que los usuairos acaben apreciando más su filosofía y funcionalidades extras para acabar mudando la casa, pero el efecto red de Twitter se antoja muy poderoso.

Por lo demás, más allá del impacto en la productividad que pueden tener estos cacharritos, Twitter me resulta un modo de comunicación «de segunda». Me explico, el correo electrónico y la mensajería instantánea me resultan mucho más efectivos para resolver problemas o comunicar algo ya sea de forma inmediata o no, pero si mañana se acaba Twitter – por muchos contactos que tenga – el impacto en mis comunicaciones y trabajo sería cercano a cero. Es divertido, vale, pero no suple ninguna deficiencia no cubierta por los sistemas anteriores.

Por cierto, en Jaiku soy antonello.

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