Televisión por internet: descarga directa

The Wire

Hablar de descarga directa como fórmula para la televisión por internet es evocar dos planteamientos muy diferentes. Por un lado tenemos los «nuevos paraísos» de los que están aburridos de esperar en el P2P, hablo de webs como Rapidshare o Megaupload en las que es habitual el uso para compartir contenidos televisivos. Por el otro, los servicios tipo iTunes que pagan a los creadores, cobran por descarga y suelen acompañar la misma de un sistema DRM.

La descarga de un vídeo es sin duda la opción que más posibilidades da – a priori – al usuario. Poder elegir cuando ver el programa se tenga o no conexión, no depender de que el proveedor haya decidido retirar el mismo, llevártelo a cualquier otro dispositivo, trabajar en local con él para modificarlo… ¿por qué entonces se imponen las soluciones basadas en streaming? Básicamente, como explicamos en aquél post, la descarga directa está más lejos de la experiencia de la televisión, de «encender y listo para ver». Además suma otra desventaja, la de dificultar modelos basados en la publicidad y la gratuidad de los contenidos, algo mucho más fácil de medir y controlar en soluciones basadas en streaming.

Al margen de que – tras el P2P – irán por los rapidshare de turno, cabe preguntarse si modelos de televisión por internet con DRM basados en descarga directa tendrán sentido y serán aceptados. Hace tiempo que el DRM declina en el mundo de la música, algo de lo que nos alegramos mucho, pero en cine y televisión la percepción de estas «anti tecnologías» puede ser diferente: un disco voy a escucharlo durante mucho tiempo y en diversos dispositivos y soportes, un programa de televisión lo más probable es que lo vea una sola vez. Visto así, el valor que me quitan cuando llaman compra a un alquiler (que es lo que provoca el DRM), es menor.

Sezmi

Otro factor clave en todo esto será qué dispositivo acabaremos teniendo al lado del televisor de casa. Más que probablemente tendrá un disco duro, por aquello de grabar programas, pero tanto para streaming como para descarga se plantea el mismo problema de apertura: algo con DRM por definición es poco abierto y reduce el número de proveedores de contenidos. Si acaso, se podría aceptar una fórmula tipo iPod, permitir películas con y sin protección anticopia en el caso de las descargas; de igual forma mermaría la siempre beneficiosa competencaa un dispositivo que sólo admitiera un proveedor en streaming. En todo caso, son necesarias experiencias que no impliquen descarga en el ordenador personal -> copia en algún tipo de memoria -> paso al set-top-box del salón.

Es pronto para simplificar diciendo que vamos hacia un modelo de «gratis en streaming / pago en descarga con DRM», queda un tercer modelo en esta convergencia inevitable, que es el del P2P (que combina elementos de ambos). Si además pensamos que las velocidades de las redes crecen mucho más rápido que el tamaño de los ficheros necesarios para ver una película de gran calidad, las distancias respecto al streaming se achican: con una conexión de 100 megas por segundo y un sistema eficiente puedo pensar en descargar televisión en alta definición en minutos… y en el futuro segundos.

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