Sobre la Jornada Ciudades Inalámbricas

Como ya comenté, asistí a la Jornada Ciudades Inalámbricas en Málaga. Por desgracia sólo pude quedarme a las intervenciones de María Gámez, delegada de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa y José Ignacio Alonso Montes, del Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones (COIT). Me perdí la intervención del lugarteniente de alcalde de Jun (Granada), que prometía darle un toque menos oficialista a la jornada. Eso sí, tanto la consejera como el doctor realizaron un notable ejercicio de defensa unas posturas ante las redes Wi-Fi que no tienen desperdicio.

La consejera defendió la intervención pública para lograr el acceso universal a Internet con banda ancha. Subrayó un par de veces que su sitio era aquél al que no llegaban las operadoras de telecomunicaciones. Hico tanto hincapié en la banda ancha, que empecé a pensar que estaba en unas jornadas sobre el ADSL. Al final se acordó de que eran sobre redes inalámbricas y señaló que el Wi-Fi era valioso para la conectividad en movilidad. Ahora bien de defensa de las redes ciudadanas y sobre el rol persecutorio de las mismas por la CMT, nada de nada. Sobre una red ciudadana de carácter público y acceso gratuito como la defenestrada red sin hilos de Barcelona, menos.

Desde el colegio de ingenieros, nos vendieron un poco su libro (podéis ir a la página del colegio Coit.es y descargarlo) sobre redes Wi-Fi y su marco legal. Vinieron a decir que el despliegue de Wi-Fi era desornado y que la gente monta muy mal estas redes, superando muchas veces la potencia permitida. Respecto a la CMT, pues no es asunto suyo, afirman, y es que las leyes son las son. Pero lo importante, desde su óptica, es que estas redes para dar calidad deberían ir avaladas por el colegio de telecos.

En definitiva, una experiencia interesante para saber dónde está cada uno y qué hay detrás de denuncias sobre las redes Wi-Fi y anuncios de apoyo al acceso a la sociedad de la información. Brillaron por su ausencia colectivos como Red Libre, Anuri o Málaga Wireless, a los que ni se invitó ni – imagino – se informó de las mismas.

Personalmente creo que es una lástima que mientras en Estados Unidos ya se habla de redes Wi-Fi para toda una ciudad, en España estemos en manos de gente que no sólo no potencia el acceso universal a la comunicación (por favor no sólo es aceso a Internet, son redes ciudadanas) sino que además pone trabas y dificultades a quines sí están dispuestos a conseguirla.