Slack y la cultura de trabajo y colaboración en la oficina

Slack

Tiene Slate una buena pieza sobre Slack, el software de chat interno para empresas con gran usabilidad y toques de Twitter del que hemos hablado varias veces por aquí y del que somos usuarios intensivos en Weblogs SL.

Me ha interesado mucho – al igual que el comentario en The Awl – porque es de los primeros análisis en el terreno de los cambios que introduce en la cultura de trabajo y colaboración en la oficina: de cara a la empresa añade una herramienta de comunicación con un valor diferencial (como cuando debatíamos hace años sobre Twitter para el gran público: una extraña mezcla de sincronía y asincronía que añade limitaciones a las comunicaciones perfectamente síncronas o asíncronas, escribes y no sabes quien de tus “followers” lo lee, el mensaje se puede perder en el hilo,la persistencia es la funcionalidad que lo hace de pago…; para los siempre conectados esto puede no ser un problema, pero para el resto sí), y es a la vez un elemento distractor y «ludificador» del trabajo, hace más divertido estar trabajando y conectado a lo que pasa en la organización.

La segunda derivada de análisis es todavía más interesante: Slack es un potenciador de la apariencia de estar trabajando. Mandar muchos mensajes, tener mucha actividad, conectarse a muchas horas para dar apariencia de compromiso y productividad, cuando puede ser todo lo contrario. En esto es un avance respecto al correo electrónico en tanto en cuanto añade mucha más visibilidad a cada mensaje.

Soy un gran partidario de Slack, pero a la vez empiezo a tener la impresión de que el entusiasmo que tenemos los medios online por lo bien que encaja con nuestro trabajo se está extrapolando de una forma un tanto acrítica y que, como con el correo, toca una reacción de moderación, buenas prácticas y debate de cómo y cuándo usarlo.

Por último, entrevista a Stewart Butterfield, cofundador de Slack para redondear la foto sobre el proyecto.

Un comentario en “Slack y la cultura de trabajo y colaboración en la oficina

  1. «La segunda derivada de análisis es todavía más interesante: Slack es un potenciador de la apariencia de estar trabajando.»

    Cuando trabajaba en Accenture, implantaron el famoso Communicator de Microsoft, que después se actualizó a Lync. Se suponía que era un medio para contactar con compañeros en otras oficinas y plantas, pero acabó siendo una herramienta de control por parte de los jefes. Saber quien trabaja en ese momento y cuál fue su última conexión.

    Pero también dio cancha a los calentadores de silla profesionales. Por todo esto, siempre que podía lo apagaba, aunque me llevé alguna que otra «sugerencia» por parte de mis gerentes.

    Sin embargo, con Slack parece que la promesa de la colaboración (algo inexistente en una gran consultora donde todos son rivales) y estar al día con lo que ocurre con otros compañeros se cumple. Desde el propio servicio no fomentan esa actitud de estar siempre disponible ni saber cuándo se conectó por última vez. Solo por estos detalles, a mí ya me ha ganado.

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