Secret y el precio del anonimato

Secret app

Al calor de Secret y otras «aplicaciones anónimas para compartir secretos» (una descripción de como funcionan) surgió un debate en Estados Unidos propiciado por quien menos se esperaba, inversores como Marc Andreessen que cuestionaba su finalidad y apelaba a la ética de compañeros, diseñadores y programadores para promover la no involucración en proyectos de este tipo.

Secret ya está en español y ha dado el salto a Android, recién instalada uno se encuentra a parte de su red activa en la aplicación (de hecho es parte de la gracias, «amigos» que comparten secretos pero nunca sabes cuál ha sido). Los primeros días mi impresión es que se confirma lo que ha venido siendo el anonimato en la red desde sus comienzos, una forma de salvar la «censura social» y sacar fuera ideas que de hacerlo sin anonimato tendrían un precio alto en el «mundo real»; también es el vehículo de la forma más vil de acusación y difamación, aquella en la que el destinatario de la misma no sabe quien le acusa y se encuentra sin armas para defenderse.

Lo que hace original a aplicaciones como Secret no es ofrecer un cierto grado de anonimato – como en cualquier servicio online nunca daría por seguro este factor – sino apelar al entorno personal en el que los mensajes – también los de odio, las difamaciones – suelen girar sobre la vida propia y de los demás; el llevarlo al móvil y con una experiencia de usuario muy bien diseñada, con frecuentes llamadas al vouyerismo innato en nuestra especie («un amigo tuyo acaba de compartir un secreto») redondean la jugada.

Es curioso como algunos cambios en el diseño de la experiencia de una aplicación pueden cambiar tanto los efectos de la misma. Mientras que en foros, blogs y redes siempre he visto muy saludable un cierto grado de anonimato para saltarse esa «censura social», en el terreno de lo personal hacia donde va Secret me causa rechazo. De hecho veo muy menor su utilidad «saludable» – es más ese punto a favor de expresar sentimientos íntimos evoca una tristeza al pensar en individuos sin intimidad con otros a los que comunicárselos en persona – mientras que los efectos perniciosos se me presentan ineludibles: mucho mensaje negativo en el peor sentido, destinado a dañar la reputación y el ánimo de otros, una corriente que uno bien entrado en los treintaytantos ve con cierta distancia pero que llevado a adolescentes me resulta funesto.

¿Es un precio a pagar por mantener ese beneficio derivado del anonimato y su ayuda para evitar la censura? En mi caso ya tengo respuesta. Secret desintalado

PS: en Xataka Móvil tienen un debate muy animado sobre el tema, con muchos argumentos en las dos direcciones.

2 comentarios en “Secret y el precio del anonimato

  1. Tu respuesta consistente en desinstalar Secret después de saber de que va, es totalmente legítima. Eso, combinado con el hecho de que escribas acerca de Secret en tu blog o que le estéis dando una importantísima cobertura informativa en algunos de los medios en los que tienes influencia, te honra como periodista.

    Pero el motivo por el que comento tu post no es solo decirte eso.

    Hablas de dañar la reputación, pero, ¿que es lo que tú entiendes por reputación?
    Yo creo que la reputación de un individuo o de una organización es la suma de las opiniones y comentarios que se transmiten de forma independiente en una comunidad acerca de ese individuo u organización. Por ello, identifico aquí tres elementos fundamentales: globalidad, independencia y comunicación libre.

    La reputación es un gran activo para la sociedad y cualquier intento por adulterarla, limitarla o filtrarla no harán mas que impedir que cumpla con su función social. La función social de la reputación va mas allá de proporcionar una especie de conocimiento colectivo y automoderado, es además un potente inhibidor del comportamiento censurable y un estímulo del mérito.

    ¿Que te parece que la reputación de las personas en internet esté directamente bajo su control? Hay servicios que te ofrecen rellenar las primeras páginas de Google Search con resultados que apunten a páginas que indiquen eres un corredor de maratones o conferenciante o un experto en tal o cual tema, por no hablar de que también te ofrecen enterrar tal o cual resultado que no coincida con lo que quieras que se sepa de ti.

    Hoy en día nadie conoce a nadie en las ciudades. Hay gente impresionantemente buena y especial que no tienen el reconocimiento que se merecen, y hay canallas que cambian de círculo social y van de tipos respetables por la vida.

    Secret (y otras nuevas apps) es una amenaza para el status quo.

    Creo que los que creéis en que hay que limitar (aún mas) la libertad en internet debéis dejar de usar la palabra reputación cuando os refiráis a la imagen que un individúo desee tener en la red.
    ¿Que tal avatar?

  2. Ah, por cierto.
    Secret asocia cada mensaje a su autor. El anonimato no es real sino que la identidad de los autores no se hace pública, que no es lo mismo. La identidad del autor de cada mensaje se mantiene a buen recaudo en los servidores de Secret en Google App Engine mientras no sean hackeados o les llegue una orden de registro con una subpoena.
    Por ello, cualquier delito cometido en Secret es perseguible legalmente.

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