Regulación de los blogs por la Unión Europea

Los pelos de punta se me han puesto ante la pretensión de regular los blogs por parte de la Unión Europea, cuyos detalles están explicados en este artículo de El País. Hablan de un “etiquetado voluntario” que informe sobre la identidad del autor, sus intereses políticos o sociales y la responsabilidad social de éste. Publicar con el DNI en la boca es la propuesta, que según la d¡putada María Badía ayudaría a resolver el “problema” del exceso de información.

Esto de “invitar a identificarse” para publicar algo en internet suena a primer paso en la abolición del anonimato relativo que existe en internet y que tan importante es que defendamos. Y es que lo que hay que defender es tener más libertad de expresión y todo sistema encaminado a forzar la identificación apoya la censura social que existe sobre determinadas opiniones y valores: grupos minoritarios discriminados, posturas que son mal vistas en mi empresa, posicionamientos políticos y religiosos sobre los que se puede querer publicar pero que no se desea identificarse públicamente. Todo eso se va al garete por el deseo de regular los blogs para un “problema” que no es tal: yo gestiono a quien le doy mi confianza en la web, yo gestiono a quien otorgo credibilidad, yo gestiono el ruido y los filtros que deseo.

No necesitamos que la Unión Europa actúe a modo de “padre salvador ante los peligros de la web”. Necesitamos que se ahonden y se aseguren los espacios de libertad de expresión. Lo dicho, los pelos de punta no ya por la medida en sí (“invitar a…”) sino por el futuro al que apunta y la justificación que le acompaña.

12 comentarios en “Regulación de los blogs por la Unión Europea

  1. como diría zapatero: “esto es culpa de Franco” jajaja que bueno, antes de que me censuren seguiré poniendo a caldo a los socialistos… saludos!!!

  2. como diría zapatero: “esto es culpa de Franco” jajaja que bueno, antes de que me censuren seguiré poniendo a caldo a los socialistos… saludos!!!

  3. Cada véz nos vemos más privados de nuestra libertad de expresión. El conflicto de este derecho con el de la propia imagen, la dignidad, etc, hace difícil conocer dónde está la línea que los separa.

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