Redtel ante los internautas y las bajas del ADSL

Las telecos que forman parte de Redtel están ante un problema un problema grave: grupos de internautas capaces de hacer mucho ruido se están organizando ante sus flirteos con las entidades gestoras de derechos y su predisposición a aplicar el modelo de tres avisos francés, basado en espiar las comunicaciones de sus clientes para luego eliminarles el derecho a las mismas si comparten contenidos con derechos (El confidencial / EFE).

Y no lo digo porque un blog o un vídeo articulado sobre los mensajes que ha dejado un pequeño grupo en Twitter sean por si mismos capaces de movilizar, sino porque en muchas comunidades de usuarios avanzados de ADSL, en muchos blogs de tecnología y en todas las redes sociales está corriendo el mensaje como la pólvora: las operadoras de Redtel (Telefónica, Vodafone, Orange, Ono), están dispuestas a aplicar el modelo por que perseguirán y espiarán por usar P2P. Y todos estos a los que llega el mensaje son auténticos influenciadores y prescriptores en el tema del ADSL, son «el amigo que configura el router», el hijo que explica como usar internet a sus padres y el vecino que te explica en el ascensor cual proveedor es mejor y más barato.

Las operadoras de Redtel tienen un problema serio, estratégico ante todo, de comunicación en segundo término. Tienen que decidir si se convierten en la policía de la SGAE, cumpliendo aquello de que los ISP traicionarán a los internautas en cuanto puedan entrar en el negocio de los contenidos. Ante esto hay dos salidas para ellos, echar atrás y renunciar a acuerdos con SGAE y cía o presionar al gobierno para que legisle a favor de éstas y poder decir «que les obligaron». Un escenario por el que sólo ellas cuatro apliquen el sistema de tres avisos sería un suicidio en toda regla.

El problema de comunicación tampoco es baladí, lejos quedan los tiempos en que los grandes medios escondían posicionamientos como la llamada de exgae a darse de baja de los operadores de Redtel. Los esfuerzos de publicaciones como el País para crear un clima favorable a establecer medidas de control de las comunicaciones de los ciudadanos han resultado infructuosas. Teléfonica corrió en dar marcha atrás en su campaña «contra las descargas ilegales», consciente del daño que le estaba haciendo posicionarse en el discurso de la SGAE. En definitiva, lo más probable es que ahora tengamos la callada por respuesta a la espera de que el Ministro de Cultura venga a solucionar «el problema» vía ley de avisos.

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