Rapportive y la importancia de la cara y el contexto en el correo

La noticia de la compra de Rapportive por parte de Linkedin (All Things D, TC apunta a 15 millones) es tan buen momento como cualquier otro para compartir lo que me ha aportado este servicio como profesional que pasa horas y horas delante del correo electrónico.

Rapportive es un complemento de Gmail que básicamente enriquece la información que tenemos de los participantes de una conversación por correo electrónico. Añade una barra lateral (no molesta nada) en la que a partir del mail de nuestro interlocutor busca la información pública que hay de él en diversos servicios online (su perfil Linkedin, Twitter, usuario de Facebook, del propio Google… a muchos sorprendería cuanto se puede averiguar automatizando a partir de XFN y FOAF) y de la información que queramos expresamente añadir a nuestro usuario Rapportive de otros muchos.

El resultado final consiste en que cuando recibo un correo de alguien, inmediatamente tengo su foto de perfil de uno de estos servicios, sus últimos twits, en qué ciudad está, sus perfiles sociales, conversaciones que hayamos intercambiado con él en esas redes y las notas que uno mismo ha dejado para recordarlo. Rapportive es muy útil cuando te escribe alguien desconocido, pero también con los habituales porque ofrece un contexto muy valioso para entender y valorar el mensaje. Para perfiles como el mío, escribo decenas de correos al día, ayuda a humanizar la herramienta.

Y es que uno de los grandes peligros del email a la hora de comunicarnos es sin duda los malentendidos que provoca por tonos y asunción de actitudes, porque lo utilizamos para escribir de forma directa y fría muchas veces y por eso metemos la pata. Ver la cara de la persona destinataria del mensaje siempre ayuda a escribir de otra forma para disminuir (que no erradicar) esos problemas de comunicación que cometemos con el correo que sabemos que no se habrían producido de haber hablado en persona.

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