Con la IA llega una segunda ola de "democratización". La consecuencia paradójica es que quizá el mundo digital necesite retrotraersee, involucionar para volver a elementos del mundo analógico.
Me recuerda una historia que leí o escuché, no recuerdo la fuente, de un escritor que deseaba no perder tiempo en cosas inútiles para poder dedicar más tiempo a escribir. Su deseo le fue concedido, pero dejó de tener ideas para escribir, porque las ideas surgían en los tiempos muertos de las esperas.
Eso que pierde tu amiga no lo llamaría "fricción", sino "creatividad". "Bocetar, intentarlo, estrellarse contra un muro, buscar otra ruta, equivocarse, aprender" forman parte del proceso creativo humano.
Y no entiendo aún lo que ganamos eliminándolo. Es un rendirse a la velocidad (en este caso de la IA) a cambio de... más velocidad. Está bien parar máquinas (y nunca mejor dicho) y pararse a pensar (por uno mismo).
En mi experiencia como usuario (principalmente como programador amateur muy rudimentario), mi impresión es más bien que la fricción se traslada a otra área. La torpeza con el código más básico, en un campo que nunca fue más que hobby, hacía que me quedase siempre atascado en situaciones muy menores y privadas. Claude Code y compañía eliminan esa fricción, pero a cambio introducen otras, pues me colocan ante tareas y problemas que antes, simplemente, no existían.
Veo una discusión trucada en lo referente a la fricción. Yo le comentaría a tu amiga la diseñadora si le gustaría volver un poco más atrás, ya puestos a tener fricción: no usar nada digital. Dibujar o diseñar solo con papel, lápiz, pincel y pintura. Pero espera... que la pintura hay que hacérsela, no hay un tienda donde comprar, el lápiz tiene que durarte una eternidad que es muy complicado que el artesano te lo construya... como bien dices buscamos realmente quedarnos como estábamos en un momento dado.
Ahora mismo la IA nos permite unas comodidades y capacidades que antes no teníamos. Y es complicado renunciar a ellas... por volver a nuestra juventud. Pero con cada generación las fricciones van desapareciendo queramos o no, así que mejor acostumbrarse a lo que viene.
Otro asunto diferente es la pérdida de mecanismos o sistemas de aprendizaje y de socialización que podemos perder por el camino... pero no tiene porque ser peor que lo que había antes, solo que es diferente.
«Lo que se pierde por el camino», cómo me suena. Soy del club de tu amiga. Y me parece super interesante lo de introducir «fricción» por diseño. Es un palabro que no estaba en mi relato, pero estará.
En esa idea del mundo que se retrotrae, entra lo de la «discriminación positiva de lo humano», que sabes que defiendo. Ya no sólo por goce humanista sino por eficacia, para salvarnos de tanta saturación, como comentas.
Y por cierto, no hace falta ir (de nuevo) a los extremos del «friction-maxxing». Basta con introducir algo de fricción deliberada que mitigue el daño de la tiranía de los atajos.
Lo de que «las comodidades que encontramos en la juventud nos parecen óptimas» tiene una explicación obvia: la juventud inexperta ignora todavía el perjuicio de lo fácil y cómodo en el medio/largo plazo; que es algo que sí sabemos los mayores. A los jóvenes que entienden eso después les va mejor, pero puede que sea una batalla perdida.
Si estas ahora más de acuerdo con tu amiga, lo estarás conmigo, pero no sé, soy escéptico :-(
De momento, me alegra que reconozcas que «en la fricción pasaban cosas que merecen la pena ser examinadas». En esas estamos, los dichosos atajos, es el libro que conoces…
"Bocetar, intentarlo, estrellarse contra un muro, buscar otra ruta, equivocarse, aprender." Pienso en esto regularmente, dando clase a adolescentes y jóvenes adultos iniciándose en habilidades creativas (musicales). E incluso diría que, en algunos casos, algo de esto hay implícito en ellos también: están ahí no tanto por lograr un resultado, sino porque les interesa el proceso, la búsqueda, el hallazgo ocasional.
Me recuerda una historia que leí o escuché, no recuerdo la fuente, de un escritor que deseaba no perder tiempo en cosas inútiles para poder dedicar más tiempo a escribir. Su deseo le fue concedido, pero dejó de tener ideas para escribir, porque las ideas surgían en los tiempos muertos de las esperas.
Según la IA este texto lo escribiste con IA. Tiene razón tu amiga..Saludos
Eso que pierde tu amiga no lo llamaría "fricción", sino "creatividad". "Bocetar, intentarlo, estrellarse contra un muro, buscar otra ruta, equivocarse, aprender" forman parte del proceso creativo humano.
Y no entiendo aún lo que ganamos eliminándolo. Es un rendirse a la velocidad (en este caso de la IA) a cambio de... más velocidad. Está bien parar máquinas (y nunca mejor dicho) y pararse a pensar (por uno mismo).
En mi experiencia como usuario (principalmente como programador amateur muy rudimentario), mi impresión es más bien que la fricción se traslada a otra área. La torpeza con el código más básico, en un campo que nunca fue más que hobby, hacía que me quedase siempre atascado en situaciones muy menores y privadas. Claude Code y compañía eliminan esa fricción, pero a cambio introducen otras, pues me colocan ante tareas y problemas que antes, simplemente, no existían.
Veo una discusión trucada en lo referente a la fricción. Yo le comentaría a tu amiga la diseñadora si le gustaría volver un poco más atrás, ya puestos a tener fricción: no usar nada digital. Dibujar o diseñar solo con papel, lápiz, pincel y pintura. Pero espera... que la pintura hay que hacérsela, no hay un tienda donde comprar, el lápiz tiene que durarte una eternidad que es muy complicado que el artesano te lo construya... como bien dices buscamos realmente quedarnos como estábamos en un momento dado.
Ahora mismo la IA nos permite unas comodidades y capacidades que antes no teníamos. Y es complicado renunciar a ellas... por volver a nuestra juventud. Pero con cada generación las fricciones van desapareciendo queramos o no, así que mejor acostumbrarse a lo que viene.
Otro asunto diferente es la pérdida de mecanismos o sistemas de aprendizaje y de socialización que podemos perder por el camino... pero no tiene porque ser peor que lo que había antes, solo que es diferente.
«Lo que se pierde por el camino», cómo me suena. Soy del club de tu amiga. Y me parece super interesante lo de introducir «fricción» por diseño. Es un palabro que no estaba en mi relato, pero estará.
En esa idea del mundo que se retrotrae, entra lo de la «discriminación positiva de lo humano», que sabes que defiendo. Ya no sólo por goce humanista sino por eficacia, para salvarnos de tanta saturación, como comentas.
Y por cierto, no hace falta ir (de nuevo) a los extremos del «friction-maxxing». Basta con introducir algo de fricción deliberada que mitigue el daño de la tiranía de los atajos.
Lo de que «las comodidades que encontramos en la juventud nos parecen óptimas» tiene una explicación obvia: la juventud inexperta ignora todavía el perjuicio de lo fácil y cómodo en el medio/largo plazo; que es algo que sí sabemos los mayores. A los jóvenes que entienden eso después les va mejor, pero puede que sea una batalla perdida.
Si estas ahora más de acuerdo con tu amiga, lo estarás conmigo, pero no sé, soy escéptico :-(
De momento, me alegra que reconozcas que «en la fricción pasaban cosas que merecen la pena ser examinadas». En esas estamos, los dichosos atajos, es el libro que conoces…
"Bocetar, intentarlo, estrellarse contra un muro, buscar otra ruta, equivocarse, aprender." Pienso en esto regularmente, dando clase a adolescentes y jóvenes adultos iniciándose en habilidades creativas (musicales). E incluso diría que, en algunos casos, algo de esto hay implícito en ellos también: están ahí no tanto por lograr un resultado, sino porque les interesa el proceso, la búsqueda, el hallazgo ocasional.
¿Quién decía aquello de que los humanos nos dividimos entre los que disfrutamos del placer de la caza y los que lo hacen del banquete? Algo de eso hay