Ojalá que el caso Bautista – SGAE no oculte el debate más importante

Es imposible abstraerse estos días de todas las noticias y comentarios sobre el caso de la detención de Bautista y registro de la sede de la SGAE por delito de malversación de fondos y apropiación indebida con la fiscalía anticorrupción de por medio. Aparte de los lugares comunes alrededor de la noticia (todo aquello de la presunción de inocencia), mi impresión es que el suceso va a eclipsar el verdadero debate de fondo alrededor de los derechos de autor, los derechos de los ciudadanos y las entidades gestoras.

Y es que, sean Bautista y sus secuaces culpables o inocentes (algo, esto último, con lo que contaría como hipótesis de partida), el recorte de derechos de los ciudadanos en nombre de los derechos de autor seguiría sobre la mesa con la ley Sinde, la gestión de un pseudo-impuesto por una entidad privada también y todo ello sin una reflexión profunda sobre los derechos de autor en la era de internet. Ese es el debate, aunque Teddy y cía fuesen santos varones desinteresados y altruistas, el caso con SGAE y su labor de lobby con el gobierno y oposición es sobre derechos de ciudadanos e intentos de recortes en nombre de una presunta forma de «promover la creación y la cultura».

La crítica al status quo puede en la misma retórica presente en el lado de las gestoras de derechos, ejemplificada por el vicepresidente de DAMA: quienes están «contra» los artistas son radicales o malvados o miserables que lo quieren «todo gratis». Es lo mismo que cuando se reduce a los creadores de contenidos y su industria a la caricatura de Alejandro Sanz, Victor Manuel o Calamaro. Al caso SGAE le quedan años por delante, el error sería que todo quedase en que «los vamos a cambiar por otros con el mismo espíritu pero que estarán más vigilados». Y a día de hoy apuesto a que esta será la solución que más probablemente nos van a querer colar.

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