Los nuevos intermediarios en la música

Songbird

Hablar de intermediaros en la música puede sonar redundante, desde que la música es industria los ha tenido y aunque la era digital tiene un componente de desintermediación, lo cierto es que asistimos a la aparición de nuevos interfaces entre la música y sus consumidores. La labor de la discográfica de ayuda en la creación del disco, distribución del mismo y marketing cada vez va siendo más prescindible, excepto quizás en el último aspecto, en el que también cuentan las radiofórmulas, la MTV y el resto de Mass media. Todos ellos necesitan encontrar un nuevo equilibrio que, como apuntaba Seth Godin, que en el caso de la primeras pasa por superar modelos de negocio basados en la música como producto.

Internet no nos ha traído un único nuevo intermediario, sino muchos y de diverso pelaje, con un valor añadido diferente cada uno. Es difícil adivinar qué propuesta tiene más futuro y las posibilidades de los nuevos proyectos, pero sí que podemos glosar qué han aportado estos nuevos intermediarios al mundo de la música:

  • Napster y todas sus secuelas facilitadoras del intercambio de ficheros. Sin duda el verdadero transformador, nada volvió a ser lo mismo tras la irrupción de las redes que permiten el acceso a un catálogo casi infinito de música. Su valor principal radica en la gratuidad del acceso y el tenerlo casi todo disponible. Lo peor es que la experiencia con estos sistemas siempre está llena de minas: ficheros falsos, otros que nunca acaban de bajar, esperas interminables en algunos casos…
  • iPod + iTunes, ¿quién iba a pensar que el artefacto con el que la gente iba a escuchar música sería tan determinante en la industria? Gracias a su plataforma cerrada con DRM, Apple apalancó el éxito de iPod para conseguir hacer de iTunes la tienda de música online número uno. Su gran baza siempre fue el control del dispositivo utilizado para escuchar las canciones, lo que les permitía garantizar una experiencia completa, algo que siempre faltó a otras tiendas (desde Yahoo a Pixbox) y a lo que llegó muy tarde Microsoft con Zune. Experiencia de usuario, como casi siempre en Apple, como mejor punto a su favor.
  • MySpace, aunque superado por Facebook «como red social», en el mundo de la música el valor para la promoción de MySpace sigue siendo de primer orden. Trato directo con los seguidores, capacidad de articular un nuevo marketing y sus posibilidades de esa cosa que llaman «viralidad» hacen que la red de News Corp siga siendo clave a la hora de entender la música online.
  • Youtube o la gramola universal, el auténtico repositorio donde encontrar éxitos y rarezas. Sus dificultades para llegar a acuerdos con los creadores les imposibilita para repetir el caso Napster a la hora de ser el lugar donde «encontrarlo todo», algo que las discográficas pueden empezar a ver como un punto débil que les permita crear su propio «Hulu para vídeos musicales». Su filosofía de acceso inmediato y de «puedes llevártelo a otra web» le confieren cualidades que el resto de nuevos intermediarios no tienen…
  • … no tienen si exceptuamos a los iMeem y compañía, que han jugado la baza de gran repositorio musical de la web con desigual suerte. Como en el caso Youtube, su poder está en la inmediatez.
  • Last.fm, no puedo dejar de mencionar a mi servicio predilecto. El rasgo diferencial de Last sin duda es el servicio de valor añadido en forma de radio personalizada con recomendaciones basadas en nuestro perfil.

Glasvegas en Spotify

También hay un terreno a explorar de desintermediación, autoedición del propio trabajo, marketing directo y comercialización en las distintas plataformas digitales, pero el desembarco de la industria musical en la red está totalmente unido a la aparición de nuevos intermediarios. Hay nuevos actores que quieren entrar en esta liga, como Yes.fm o Spotify, jugando la baza del streaming. La partida está en juego y a las ventajas de cada uno de los intermediarios actuales (abundancia, experiencia de usuario, valor añadido, inmediatez, viralidad), habrá que añadir la asignatura pendiente que tienen casi todos: la versión en movilidad.

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