Nuestra adicción a sentirnos ocupados

En NYT, “Sin tiempo para pensar”:

Una de las mayores reclamaciones en la sociedad moderna la del
exceso de actividades, compromisos y obligaciones. Pregunte en cualquier reunión social y la respuesta estándar es “muy ocupado”, “desbordado” o “terriblemente ocupado”. Nadie está ya “simplemente bien”.

Cuando la gente no está muy ocupada en el trabajo, están locos por el
ejercicio, el entretenimiento o llevando a sus hijos a clases de chino. O
tal vez están terriblemente ocupados jugando al fantasy football, con la localización de su genealogía o batiendo su propia mantequilla.

Y, por supuesto, en cualquier rato muerto sacamos nuestro móvil para rellenarlo. Incluso en un atasco, incluso con gente al lado cuando no lo “cubre” lo suficiente.

Me ha interesado mucho el tema porque conozco bien la sensación. De hecho, en estos días de vacaciones, el gran cambio sería no la sustitución de actividades profesionales por otras más lúdicas con el mismo espíritu de “estar haciendo cosas todo el rato y contándolas” sino cambiar de velocidad, hacer menos cosas, pasar tiempo con otros y con nosotros.

2 comentarios en “Nuestra adicción a sentirnos ocupados

  1. Yo creo que eso tiene también mucho que ver con la personalidad de cada persona. Aunque también hay que entrenarlo. El no hacer nada seria un poco como la meditación, ser capaz de pasar tiempo con uno mismo sin un propósito concreto, laboral o lucido. A mi personalmente no es algo que me cueste, disfruto de mis momentos de solicitud haciendo la nada, pero no todo el mundo es capaz de apreciar esto.

    1. Y es cierto q se aprende, lo estoy comprobando. Aunque para ello haya tenido q cumplir y cumplir años; pero esto debería ser conseguido mediante autoaprendizaje. Nonecesitamos sobrecargarnos con una actividad màs, yendo a clases de meditación. Sí algo de ayuda necesitáramos, sería cuestión de dejarse llevar por aquellas personas q tenemos a nuestro lado q saben disfrutar de un rato de conversación y del no hacer nada. Simplemente estar con los demàs y consigo mismo, disfrutando de momentos que invitan a SER. Dejando la mente en blanco, como las noches polares en época de verano. Dejar de ver, incluso las estrellas.
      Paqui Bueno.

Los comentarios están cerrados.