Un Nokia World de transición

Nokia E7

Quien espere cambios radicales en la estrategia de Nokia con la llegada del nuevo CEO, creo que va a sentirse bastante decepcionado. No lo digo por los anuncios del Nokia World, que llevaban en la cocina desde hace bastante, sino en especular con que el fabricante europeo aparque su línea para abrazar de repente una plataforma de un tercero (ya sea Android, ya sea Windows Phone 7). Es lo razonable, han invertido y siguen confiando en Meego para el futuro y, mientras, siguen manteniéndose bien en las gamas baja y media y creciendo mucho en los mercados emergentes, a pesar de que estén perdiendo estrepitosamente la batalla en el smartphones.

Como apunta Manuel Ángel Mendéz, en estos tiempos en los que se tienda a «enterrar» a empresas y tecnologías de forma prematura para ganar un titular, Nokia dista de ser un cadáver por mucho que haya perdido a los usuarios avanzados. Eso sí, tiene cada vez menos margen de maniobra toda vez que la apuesta para este año – Symbian 3, que probé en el N8 – se queda en un aprobado que puede frenar la sangría de usuarios avanzados pero no detenerla. Siguen haciendo un hardware de primera – me encantaría el Nokia E7 si tuviese otro sistema operativo – pero necesitan desligarse de la herencia de Symbian para poder enfrentar un mercado que está al rojo vivo.

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