Nokia pierde un cuarto de su cuota de mercado en smartphones… en seis meses

Nokia N8

Nokia ha pasado del 39% de cuota de mercado en los smartphones al 28% en apenas seis meses, lo que significa perder una cuarta parte en lo que va del segundo trimestre de 2010 al último del año. Este derrumbe de la cifras de Nokia se asemeja bastante a lo que podríamos llamar un «cataclismo anunciado»: no ha faltado ni un analista que no lleve años advirtiendo a Nokia que había perdido el camino de los usuarios avanzados y que tras ellos iría el resto.

En 2008 apuntábamos por aquí a que sufrían el síndrome de Hotmail: pertrechados en su liderazgo, en que Symbian ofrecía una gran experiencia y que modificarla les hacía perder la ventaja de que la gente normal sabe utilizar sus móviles y en que el hardware seguiría siendo el motor de la decisión de compra (algo en lo que Nokia sigue siendo un número uno). En los tres años que han pasado el mensaje se ha mantenido (por ejemplo, aquí en Nokia N97 a la venta, Nokia en la encrucijada y Nokia ante su laberinto) y han cambiado de CEO pero no de estrategia, todavía.

Sucede a menudo, lo que peor ha venido a Nokia es su arrollador éxito en ventas, el poder reafirmarse con «los números» en que los usuarios avanzados y las críticas de los analistas no tenían un efecto real sobre su cuota de mercado. ¿Para qué cambiar si eres el líder y puedes seguir pensando que el éxito de otras plataformas es algo temporal o fácilmente replicable haciendo lo que has hecho siempre?

¿Qué le queda ahora a Nokia? En Xataka Móvil dan todas las cifras de ventas del último trimestre y recogen las palabras del nuevo «mandamás» de la compañía finlandesa: «Nokia debe construir, catalizar o unirse a un ecosistema competitivo». Mantener la apuesta con Meego, el futuro Symbian 4 e intentar mejorar la experiencia completa del sistema, OVI incluido… o abrazar plataformas de terceros. Interesante leer también el análisis de Ahonen.

Se viene insistiendo en Windows Phone y en Android como los dos camino que tienen a su disposición, pero no hay confirmación de paso alguno. Y no lo habrá hasta el día antes de la decisión (si se toma) para no desincentivar la compra y el desarrollo sobre sus plataformas actuales. En todo caso, el momento tan temido desde Nokia ya está aquí, su posición de liderazgo erosionándose a una velocidad de vértigo y con muy poco margen de maniobra.

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