No querer leer todo de una fuente no es tan grave… a vueltas con el RSS

Los últimos días ha circulado bastante la rajada de Marshall Kirkpatrick (traducida en el ornitorrinco en línea, vía Microsiervos) sobre la profunda decepción por la baja adopción de los lectores RSS. Llega a afirmar que

«La falta de adopción del software de lectura RSS por parte de los consumidores y negocios es de los sucesos en la reciente historia tecnológica que peor habla del estado de la humanidad…»

…tema que me ha recordado a la discusión sobre si quedan «super consumidores» de información a la luz de la muerte de Bloglines. Mi impresión es que el hecho de que el modelo «quiero consumir todo lo que produzca cada fuente» no haya cristalizado entre el gran público tiene dos motivaciones, una ha sido la dificultad del proceso (entender RSS, utilizarlo) y la falta de modelos negocio alrededor del agregador, algo que ha motivado que haya pocas inversiones e innovación en el género.

Ahora se está dando la vuelta al concepto con aplicaciones como Zite, Pulse o Flipboard, pero en todo caso creo que no es tan grave como lo pinta el amigo Kirkpatrick: lo personal tiene un papel predominante (lo lúdico también) y por eso ha crecido Facebook, pero a la vez las experiencias sociales están más guiadas por contenidos, sobre todo con el caso de Twitter. La gente sigue interesada en el contenido, pero cada vez es una experiencia en la que espera que le lleguen las historias en lugar de hacer la labor de perseguirlas, agregarlas y leer todo lo que producen.

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