Mudanza analógica en un mundo digital

Vinilo

Ando de mudanza y bastante desconectado, razón por la cual Error500 anda algo desatendido estos días y con un montón de temas pendientes de comentar, la semana que viene va a ser intensa en el blog. Esta «mudanza analógica» es el mejor momento para hacer una criba y deshacerse de tanto obejto acumulado con los años, también en los cachivaches que dejan de tener sentido en la actual «vida digital«, ahí van algunos ejemplos:

  • La radio: como dispositivo especializado, la radio hace mucho que dejó de tener sentido. Soy oyente ocasional – dependiente del contexto, a veces la pongo en el coche – pero el tenerla incorporada en el móvil, la tele (TDT) y el ordenador hace que la última que tuve no haya pasado el filtro.
  • Compactos y discos DVD: no porque uno abrace el streaming, sino por la omnipresencia de discos externos y memorias USB. Descargar contenidos, pinchar en el dispositivo pegado a la tele y borrado tras acabar de verlos es el proceso habitual para el consumo de contenidos audivisuales en el caso de un servidor. La música es algo diferente, se queda a vivir mucho más tiempo en el disco duro. En ambos casos las distintas propuestas de sincronización de dispositivos están todavía demasiado verdes, habrá que esperar a la próxima mudanza para olvidar memorias temporales.
  • El DVD del salón: hoy ya se queda corto un lector de DVD en el salón, aunque acepte Divx y se lo trague todo. La consola, el HTPC o el set-top box vienen a darle el relevo.
  • Las necesidades de conectividad: como cambia todo respecto a apenas unos años. Lo digo por como uno plantea el mobiliario, el cableado y los puntos de acceso para tener conexión en toda la casa, la época en que la conexión a internet era cosa sólo del ordenador de sobremesa ya ha terminado. Otras cosas han cambiado menos, aunque parezca mentira en pleno siglo XXI y en el «Sillicon Valley del sur de Europa» – en mi barrio Telefónica afirma no tener red, por lo que toca «vivir» de la conexión HSDPA y olvidarse del P2P. Alucinante.

Curiosamente, esta era digital también tiene regresos inesperados. En mi caso, una aguja para discos de vinilos – sí música de pago y en formato físico – que tengo que perdiente por aquello del lado nostálgico y romántico de uno. De hecho, escucho consejos al respecto.

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