Max: The Curse of the Brotherhood. Mi primer juego del año (y recomendación next-gen)

Max: The Curse of the Brotherhood

Mi selección de los mejores juegos de 2013 ya mostraban que a uno le gusta jugar, pero que cada vez vamos a tener perfiles más diversos que la típica división «hardcore / casual gamers». Este año me he propuesto comentar y recomendar juegos más a menudo y el primero es «Max: The Curse Of Brotherhood»

Max: The Curse Of Brotherhood es un juego que entra dentro del espectro «comparto con mis hijos y en algunas fases ya empiezan a quitarme el mando». La historia es deudora del comienzo de dentro del laberinto, aquella obra fantástica con David Bowie, con Max deseando que se lleven a su hermano pequeño.

Lo que viene a continuación es un juego de plataformas preciosista – si me permiten la expresión – con un punto fantasioso y con la integación del uso de «un lápiz con poderes» que Mas irá descubriendo y que le permitirán con sus creaciones ir sorteando los puzzles.

Lo mejor: no te hacen retroceder casi nada cuando «fallas», los acertijos son muy ingeniosos y la curva de dificultad está muy bien ajustada. No es muy largo, eso sí, y no deja de ser un plataformas notable… pero muy bien para los 15 euros que cuesta (sólo lo he visto en la tienda integrada de la Xbox One, consola para la que es exclusivo). Aunque en la parte técnica no sea especialmente destacable, es el primer juego de la «next gen» de consolas que me ha convencido.