La RIAA responde con 744 nuevas demandas

RIAAEn una huida hacia adelante, la Recording Industry Association of America (RIAA) ha presentado 744 demandas contra usuarios de redes de intercambio de ficheros, apenas unos días después de la sentencia eximía de responsabilidad a los desarrolladores del software. En una maniobra que intenta anestesiar el efecto de su derrota en los juzgados, la RIAA vuelve a su campaña de querellas por violación del copyright (1, 2, 3, 4, 5) en las que lleva ya más de 4000 demandas. La principal novedad en esta ocasión es que por primera vez incluyen a usuarios de la red [b»>eDonkey[/b»>, además de a los de los programas Limewire, Grokster y Kazaa. Continúan las discográficas norteamericanas firmes en su postura de resolver por la vía judicial el conflicto entre sus intereses y la realidad de las redes de intercambio de ficheros. Estas demandas juegan a sembrar el suficiente temor entre los usuarios como para hacer decrecer de forma importante las descargas vía P2P; otra de sus técnicas es la de programar bots que aprovechan las posibilidades para chatear en estas redes para amenazar con demandas a sus usuarios. Un aspecto interesante en estas demandas es que, hasta cierto punto, se hacen a ciegas. La RIAA no conoce la identidad de los internautas a los que demanda tal como señala ZdNet. Al igual que en otras ocasiones nos podemos encontrar con querellas contra menores de edad.

Huida hacia adelante, que en España está personificada por la campaña «Ahora la ley actúa» en la que se advierte de que «La difusión de contenidos ilegales en internet es un delito castigado incluso con la cárcel». Las organizaciones que administran los derechos de autor no van a cejar en su intento de mantener el status quo, aunque parece que cada vez hay mayor aceptación por parte de los artistas respecto a las redes de pares como por ejemplo Bjork o Terence Trent D”Arby, que incluso ha sabido sacar provecho de ellas (Yahoo News). Que no se puede mantener una postura que criminaliza a millones de ciudadanos debería ser evidente para todo el mundo y, demanda a demanda, la RIAA conseguirá convencerlos a todos.

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