La CMT cierra la red Wi-Fi del ayuntamiento de Barcelona

La llamada «Sensefils BCN» ha tenido que ser cerrada por el ayuntamiento de Barcelona ya que la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) le obligaba a convertirse en una operadora y que esta red no tuviese financiación pública para mantenerla, condiciones con lo que dejaría de ser gratuito el acceso a la red. Hay que tener en cuenta para valorar el alcance de lo perpetrado por la CMT contra esta red Wi-Fi que el ayuntamiento de Barcelona había decidido limitar el número de webs al que se podía acceder a través de ella. De esta manera, no es que se estuviese dando Internet gratuito, sino que que apenas se daba acceso al portal municipal y a 60 webs de la administración pública. La red Wi-Fi que se había armado para tal efecto constaba de once nodos de acceso público y gratuito, uno en cada distrito.

Como cuentan en la Asociación de Internautas, el ayuntamiento ha perdido toda esperanza de convencer a la CMT de que su red no es una competencia a las operadoras privadas de Internet.

La resolución de la CMT (texto en PDF), no tiene desperdicio y muestra bien a las claras los años luz que separan la evolución tecnológica y como podría servir a los ciudadanos y el entramado legal y burocrático desarrollado para mayor gloria de las empresas de telecomunicaciones. Así con la ley en la mano la CMT entiende que «…por lo tanto, la red que se pretende instalar debe ser considerada como una red pública de comunicaciones electrónicas, por cuanto que será utilizada, al menos parcialmente, para prestar un servicio de transmisión de datos disponible al público en general. El hecho de que sólo se pueda acceder desde el ámbito de cobertura de la red a una información concreta y detallada, no implica que el servicio no deba ser calificado como un servicio de comunicaciones electrónicas disponible al público, por cuanto que lo que define al servicio de comunicaciones electrónicas es que consista, en su totalidad o principalmente, en el transporte de señales a través de redes de comunicaciones electrónicas y ello con independencia de la información a la que se pueda acceder a su través.»

Una decisión tristemente desacertada. Existen redes ciudadanas tipo Red libre, redes Wi-Fi en las que no interviene ninguna operadora y a las que mantiene el deseo de compartir información y conocimientos de sus usuarios, es donde más genuinamente encontramos el espíritu original de Internet. En el caso de la red sin hilos de Barcelona, ni siquiera se pretendía dar acceso a Internet como en otros pueblos en los que la CMT ha intervenido para prohibirlo, sino que sólo se deseaba facilitar información pública. Un servicio público en estado puro al que la legislación vigente y la lectura de la misma por parte de la CMT ha impedido que continúe adelante.

Pero existe un problema de fondo y es el entendimiento de Internet como bien público que debería llevar a las administraciones a facilitarlo tal como se hace y al mismo nivel que las carreteras que comunican las poblaciones en España. Así, se debería garantizar un acceso universal a Internet, pero parece que el entendimiento de nuestros políticos ha sido hasta ahora es que incorporarnos la sociedad de información es cuestión de propaganda, de «campañas informativas». El resultado es que las instituciones públicas ni impulsan el acceso libre a la información de los ciudadanos ni dejan que otras lo hagan.

Uno escucha las razones que se suelen esgrimir en contra de que el Estado financie la conectividad de la ciudadanía. Pero es que el acceso básico no va a impedir que haya un mercado para ofertas privadas con un valor añadido como no lo impiden la enseñanza pública o la sanidad. Lo que debería quedar claro es que el acceso a Internet, el acceso a los servicios de comunicación, es de un valor suficiente como para equipararlo a esos dos derechos y tratar de garantizarlo.

Esperemos que al menos la CMT deje en paz las redes ciudadanas no impulsadas por administraciones públicas, porque visto como se lo han gastado con la red sin hilos del ayuntamiento de Barcelona, no me extrañaría que acabasen prohibiendo el comunicarse sin pasar por el pago a una operadora.