La brecha digital para el adolescente va a ser la contraria de la que se piensa

Kindle PaperWhite 2013

En una entrevista en Adolescentes y más, Salvador Más comenta un buen montón de temas interesantes, pero yo destacaría especialmente uno de ellos quizás porque la idea que tengo es muy próxima a lo que expresa Salvador:

Un profesor de Universidad española me decía el otro día que no daba textos largos a sus alumnos porque se han acostumbrado a leer muy poco y nadie los lee. Al principio pensaba que estaba de broma pero hablaba en serio. El valor diferencial del chaval no vendrá de usar el iPad, que va a ser como hablar en prosa, ya viene dado, sino de poder leer y entender y disfrutar con el Quijote o La hoguera de las vanidades. ¡La brecha digital para el adolescente va a ser la contraria de la que se piensa!

Lo digital empieza a ser una commodity en el tema laboral. La brecha no es tanto de lo digital como de actitud: tener una actitud muy dinámica hacia las cosas, abrazar la incertidumbre y saberse manejar en esos entornos de forma disciplinada, sin ansiedad y sin perder creatividad ni ejecución. Esto requiere grandes dosis de concentración y de inteligencia emocional. Esta es la auténtica brecha, no la digital.

Es un punto que entra dentro de las obsesiones habituales de este blog: leer en internet vs leer de verdad, el slow read o la visión de Carr sobre lo que nos hace internet. Hace unos días Hugh McGuire publicaba una pieza que volvía sobre todo ello. Miro a mis hijos y tengo la sensación de que les daré una buena herramienta para manejarse en el mundo si les ayudó a conquistar espacios de concentración largos mucho más que si les doy acceso a los diversos cacharritos que pueblan el hogar.

13 comentarios en “La brecha digital para el adolescente va a ser la contraria de la que se piensa

  1. Totalmente de acuerdo, es mas, creo que es un síntoma que he empezado a experimentar en propia persona…a mis 47 años, he sido un gran lector, tambien por mi trabajo, tengo 4 proyectos web, y he de estar leyendo, buscando información y documentándome;
    Pero desde hace un par de años o tres, cada vez me cuesta mas leer textos largos, me he acostumbrado a lecturas cortas, si no me explican lo que quiero saber en un texto corto, ni siquiera me intereso, le doy al botón «ignorar» y p’alante, supongo que todos esos «ignorar» irán a la bolsa de la felicidad, como se dice eso de que la ignorancia es la felicidad.
    No, ahora en serio, incluso en páginas estilo Tumbrl, que son de formato para consumo rápido, si en un chiste o meme hay que leer mucho, paso y sigo adelante, creo que por eso están triunfando los vines y vídeos cortos, ya ni vídeos de mas de 3 minutos, a no ser que sea muy emocionante.

    1. yo me obligo y luego lo agradezco: espacios libres de interrupciones para leer o para… no hacer nada de nada

  2. A mi (como consejo para los que tenemos pequeños en casa y nos preocupan estas cosas) se me ocurre que los juegos de mesa pueden ser un interesante elemento a tener en cuenta para mitigar esto. Exigen concentración y dedicación durante mucho tiempo (entre 30 minutos hasta dos horas o más), lectura comprensiva de reglas algunas veces muy complejas (¡echadle un vistazo a un manual de warhammer 40K!), resistencia a la frustación (a menudo vas perdiendo desde el principio de la partida y debes de acabarla por respeto a tus compañeros de juego), etc. Aún me falta un poquito para empezar a ponerlo en práctica, pero ya empezamos a hacer unos primeros ensayos… 🙂

    1. Buenísima costumbre, especialmente con juegos tipo «Alta tensión», «Dominion», «7Wonders» … que desarrollan además de la comprensión lectora la capacidad estratégica, social, matemática…
      Por suerte parece que vuelve a haber un boom y hay muchos y muy buenos a precios razonables.
      PD: Para jugar con los peques o para la oficina, que una tarde cada 7 o 15 días también vale 😉

  3. Es un sumatorio. No es que sólo la tecnología nos lo dé más cómodo, sino que nos estamos subsumiendo en un mundo que «debería» ser cada vez más conducido a más eficiencia, más productividad, y es un poco lo que comentaba Jose Rodríguez, que nos hemos acostumbrado a quererlo para ya (o para ayer), a querer el quid de la cuestión bien masticado por una sola persona (quien escribe el texto), y que la extensión sea breve. El tuit como método de difusión de ideas complejas es infumable como concepto… En realidad, es una cuestión puramente sociocultural, y damos forma a las tecnologías en virtud de estos ideales.

    Por cierto, leíste «It’s complicated» de danah boyd? Trata sobre el uso de las TIC por parte de los adolescentes desde una vertiente desmitificadora. Es una investigadora muy buena. Yo aun no lo he leído, pero lo he visto recomendado en muchos sitios, me lo han recomendado varios compañeros de la investigación en lo digital, y ya lo tengo ahí en mi montón de libros digitales en lista de espera… Puede que te interese también!

    Saludos!

  4. Ya en «Graphic Generation» , (Alvaro Perez, 2010), se citaban ensayos científicos que han demostrado una mayor capacidad (física) de los Millenials para absorver, clasificar e ignorar impactos, especialmente los publicitarios.
    En marketing y en cuanto a texto escrito, desde hace años existe una necesidad acuciante de sintentizar el copywriting en cada web, so pena de aumentar exponencialmente el rebote en las analíticas.
    Lamentablemente, coincido en que en la literatura se está viviendo algo parecido 🙁 , yo mismo me he pasado al relato corto casi sin darme cuenta, notando que los volúmenes de la estantería me cuesta cada vez más y más empezarlos, (no así comprarlos ;p ) .. y tengo 35.
    En fin, veremos, pero está claro que la infoxicación no va a dar marcha atrás y que la disponibilidad, o la ilusión de infinita disponibilidad, de cualquier info hace que estemos menos concentrados a la hora de acceder a la misma. ¿Quién no recuerda haber esperado la llegada de la suscripción de una revista y haberla devorado con total y absoluto interés, sin dejarse distraer por nada ni nadie?.. pues era una vez al mes, y hasta el mes siguiente solo te restaba repasarlo 😉
    Saludos!

  5. Hay que echarle coraje a suprimir las notificaciones de todo en el smartphone. Yo, lo hago. Hay que echarle coraje a renegar de los sesgos de la tecnología masiva y elegir el sosiego. No tengo vida a través de Facebook y eso hace que no me entere de muchos acontecimientos sociales: no me pasa nada. Incluso un amigo cercano bromeó sobre mi al decirme que debo ser un tipo verdaderamente influyente, pues era a la única persona que conocía que le habían invitado a una fiesta de cumpleaños en persona al saber que no vería una convocatoria de Facebook. Hay que aceptar salir de la espuma y concentrarse en formatos que te condicionen a un juego inteligente. Por cierrto: mi ebook es maravilloso, porque subrayo y exporto comentarios y trabajo mejor. Y, si no se hace, pues qué le vamos a hacer, yo creo que no vale quejarse. Pero me hablas de tus hijos: no tengo, no sé cómo hacerlo. Pero mis sobrinos han salido unos lectores bastante dignos y crecieron con Tuenti.

    1. «Incluso un amigo cercano bromeó sobre mi al decirme que debo ser un tipo verdaderamente influyente, pues era a la única persona que conocía que le habían invitado a una fiesta de cumpleaños en persona al saber que no vería una convocatoria de Facebook» eso me lo anoto Gonzalo!

  6. Es buena teoría hasta que recuerdas que los libros digitales más leídos por los jóvenes son «Juego de Tronos» y «Harry Potter».

    1. ¿Y en papel cuáles son los más léidos? ¿No habrá correlación? ¿Cabe pensar que el libro de papel decaiga como sporte (a pesar de los numeros actuales) y lo normal es que lean libros digitales como corresponde a su generación? No me parecen las peores lecturas. Es más: si son capaces de concentrarse en leer cosas de semejante extensión, son capaces de leer más cosas. ¿Qué se va a leer en la adolescencia? Yo también leí Enid Blyton, que era mucho más ñoña. Es una ingenuidad que quieran leer a Luis Martín Santos, por poner un clásico que les iba a a parecer un plomo. No tiene nada de malo leer entretenimiento.

  7. Sigo sin entender cuando leo esta clase de artículos, esa manía de intentar separar cultura, lectura y nuevas tecnologías o incluso que unos libros sean mejores que otros, porque alguien dijo que los eran.

    Un ejemplo prefiero mil veces «Fortunata y Jacinta» o «La Regenta» al famoso «El Quijote».

    Tuve por suerte o desgracia, dos etapas de estudiante, la que me correspondía por mi edad y hace dos años porque no encontraba trabajo y no me gustaba estar parado en casa. Y digo esto porque en mi etapa original de estudiante apenas había nuevas tecnologías, respecto al dar la clase con ellas. Obviamente teníamos ordenadores y para algunas asignaturas era obligatorio.

    Se supone que a medida que vas creciendo y cuando tienes una edad, si tienes que volver a ponerte a estudiar te es más complicado y así sería sino fuese porque pude probar eso que llaman «aula digital» o educación usando las nuevas tecnologías. Debo de reconocer que las nuevas tecnologías no sólo más entretenidas sino que son mejores que la educación tradicional. Y es precisamente por la primera componente. Cuando tienes algo que te gusta, se hace ameno, la capacidad de absorción de esos conocimientos es mucho mayor que si no te gusta, el profesor es un carca, no sabe explicar,…

    Es más sobre la charla del Sr Más, yerra en una cosa. Los deberes en cierto punto llegan a ser contraproducentes. Y el mayor error es que un profesor se crea que sólo existe su asignatura. Volviendo a mi etapa original de estudiante. Tenía un profesor de matemáticas que nos mandaba entre ocho a quince ejercicios al día, como si sólo tuviésemos su asignatura. El problema de los deberes es que si no los sabes hacer de poco sirven que te manden cinco o cuarenta ejercicios, porque el resultado es que los vas a hacer mal. En general, los consideraba una pérdida de tiempo, y por eso cuando tenía que estudiar, o hacer algún trabajo pasaba de hacerlos. Como era excesivamente sincero, la excusa que le ponía al profesor, era simple; no me daba las ganas de hacerlos, porque «tenemos más asignatura que la tuya» (y no era yo sólo).

    Volviendo a la nueva etapa de estudiante, apenas recuerdo hacer nada en casa, salvo quizá acabar algún trabajo y estudiar. El resultado es que de media saqué una nota mucho más alta que en mi anterior etapa de estudiante en el ciclo superior que hiciese. Además de otra cosa, sobre el tema de la concentración, como dije si algo te gusta lo absorbes mejor, pero sobre todo te concentras mejor. Es más lo único que puedo sacar negativo es el cansancio al estudiar, ya que lo teníamos todo en pendrives y discos duros, no impreso o encuadernado.

    Sobre el tema de concentración en sí. Algunos videojuegos necesitan más concentración, destreza, y agilidad que muchas lecturas. Os reto a jugar al Final Fantasy XIII-2 (eso sí deberíais jugar al XIII antes, para entender la historia) y ya me diréis si no necesitáis concentración. Y eso por poner el juego más reciente al que jugué.

    La cultura, la lectura,… no tiene que ver con las formas sino con las ganas de hacerlo.

    Salu2.

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