Jailbreak, una brecha que Apple no se puede permitir

iPhone 4 Apple

Apple podría tolerar el «Jailbreak» de sus dispositivos siempre y cuando se tratase de un fenómeno marginal, utilizado sólo por una minoría de usuarios muy avanzados. Aunque la tienda de aplicaciones no es un gran negocio de forma directa, que un usuario decida evitar la tutela de Apple respecto a qué software puede instalar en su teléfono supone sobre todo una pérdida de control por parte de la empresa de la manzana y la erosión del ecosistema de pago que ha creado.

El Jailbreak no sólo permite descargar software de otras fuentes como Cydia, permite instalar también a aplicaciones «crackeadas», motivos ambos por los Apple no se puede permitir su generalización: con su control de la plataforma Apple ha construido un sistema de incentivos para los desarrolladores, enfocados a fomentar ingresos para los mismos (entorno con una fuerte cultura de pago, comercialización fácil y directa, integración de sistemas publicitarios), no competencia con los propios servicios de Apple y respeto a los acuerdos de ésta con las telecos.

Jailbreak cada vez más popular

En los últimos tiempos, el Jailbreak ha cobrado protagonismo por hacerse explícita su legalidad en Estados Unidos, la aparición de un sistema que lo hacía tan sencillo como visitar una web (Jailbreakme.com, sólo válida para algunas versiones de los dispositivos Apple) y de voces reconocidas y populares en el mundillo Apple que lo practican y prestigian (Wozniak, Justin Long).

En Wired dan algunas cifras del movimiento de usuarios y desarrolladores, con espectaculares incrementos de tráfico en el repositorio alternativo a la App Store más popular, Cydia.

Apple contra el Jailbreak

Las dos mayores armas de Apple (una vez que la legalidad no está en el debate) para luchar contra el Jailbreak son la pérdida de la garantía si lo descubren (algo que es dudoso si se restaura el dispositivo) y la dificultad de hacerlo ante las medidas de seguridad con que arman el sistema. Ambas parecen insuficientes para frenar la tendencia hacia la práctica del mismo, por lo que no es de extrañar que estén definiendo nuevos métodos para luchar contra él, aunque por su naturaleza (bloqueo remoto del terminal por parte de Apple sin control del usuario), tendríamos que ver hasta donde son capaces de llegar a la hora de implementarlos.

El peligro aquí para Apple es que mantener sus dispositivos sin «liberar» se convierta en sinónimo de usuario poco espabilado, de que se prestigie el Jailbreak. Para ello no sólo van a necesitar hacerlo difícil, también que lo que se puede encontrar fuera en cuanto a aplicaciones, se pueda encontrar dentro de la plataforma con una experiencia mucho más fácil y segura. Juegan en contra de Apple las continuas prohibiciones de funcionalidades en aplicaciones en la App Store que sí que se pueden encontrar en Cydia y que hace que sean sus propios clientes los embajadores del Jailbreak a través del «mira lo que sí que puede hacer mi dispositivo y no el tuyo». Al final, si dispositivos como iPad replican el modelo de las consolas de videojuegos, era de esperar que compartieran el mismo tipo de problemas.

Apple puede no estar ganando mucho dinero con la venta de software, pero sí que necesita atraer desarrolladores a su plataforma y el mayor incentivo que ofrece es tener el mayor mercado de usuarios dispuestos a pagar por software. Ese es su «círculo virtuoso», a más inversión de terceros para desarrollar programas para sus dispositivos, más atractivos son estos para los usuarios, más venden hardware (donde está su negocio) y más mercado para quienes hacen software, cerrando el círculo. Y eso es el presente, hay un futuro donde habrá mucho más negocio en servicios: alrededor de la localización, del pago con el móvil, publicidad con iAd… si Apple quiere seguir controlando el terreno de juego, no se puede permitir que el porcentaje de usuarios que hace Jailbreak siga en aumento.

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