Instapaper para salvarnos del ritmo de la información en la web

Instapaper

Instapaper se ha convertido en uno de mis servicios online preferidos. El motivo es que por fin he conseguido disciplinarme en el uso de un bookmarklet para «leer más tarde», algo que existe desde hace mucho para todos los navegadores, pero que en mi caso acababa siendo un repositorio donde van los artículos que jamás leía (algo así como del.icio.us). La ventaja de Instapaper es que al final dejo esos artículos para otro contexto, exporto a ePub o los mando al Kindle vía Calibre y el momento de lectura ya no es frente a la pantalla del ordenador.

Por la cantidad de horas que me paso navegando esto se estaba convirtiendo en fundamental: salvarme del ritmo vertiginoso de la web, de las notificaciones constantes, de los avisos, del tiempo real, de los constantes cambios de contexto en los que sólo acaba uno admitiendo contenidos en píldoras. Tratamos el tema en «Contenidos en la web y formas de conocimiento»: me he habituado a las fórmulas web de consumo de contenidos, quiero inmediatez, poder leer «en diagonal» un texto en busca de que hayan resaltado el dato que busco y que se vaya al grano en lugar de articular un discurso que profundice. Un sistema tipo Instapaper me está permitiendo no evitar los artículos más pesados que encuentro en la navegación o que me recomiendan y poder disfrutarlos en viajes, por la noche o como el amigo de la captura que encabeza este artículo.

Por cierto, gracias a su API cada vez aparecen integrados en más servicios (clientes de Twitter, agregadores) y los artículos recomendados por sus editores suelen estar muy bien. Lo que no he conseguido salvar es el problema de las publicaciones que dividen un artículo en varias páginas.

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