De cómo Instagram «pivotó» y de como Evernote no lo hizo

Hace tiempo que no hablamos de proyectos desde el punto de vista de los emprendedores y creo que las historias de Instagram y Evernote son perfectas para remediarlo. La del primero la explica uno de sus primeros invesores, Ben Horowitz, que, curiosamente, se ve obligado a explicar por qué «sólo» sólo logró multiplicar su inversión por 312, al renunciar a siguientes rondas de financiación. La justificación es que Instagram «pivotó» y empezó a entrar en conflicto con otra de sus inversiones, Picplz.

Quizás sea uno de los aspectos más interesantes de la historia del servicio para compartir fotos que acabó comprando Facebook, el hecho de que originalmente la idea era crear un servicio de «micro blogging» con una aplicación basada en HTML5. Sólo observar cómo la utilizaban realmente los usuarios junto a que no conseguían volumen, hizo que los fundadores de Instagram decidiesen «pivotar» y convertirlo en esa en la web social móvil de fotografía más popular del planeta.

En el otro lado tenemos la historia de Evernote, cuyo CEO y fundador estuvo contra las cuerdas y a punto de arrojar la toalla. Al borde de la quiebra, las ofertas de inversión para continuar el proyecto venían ligadas a exigencias de cambiar hacia otro tipo de servicio (unos pedían corporativo, otros basado en la publicidad personalizada). Se empeñó en mantener a Evernote en su objetivo inicial (esa memoria auxiliar en la que guardar todo de forma organizada, servidor tiene por ejemplo las recetas y las tallas de ropa de cada marca) y le salvó un correo preguntando por poder entrar en la compañía diez minutos antes de que anunciase el cierre a los empleados. Esta semana ha recibido 70 millones extra de inversión con una valoración de 1000 millones de dólares (o, utilizando la jerga actual, «un Instagram»).

Dos historias y dos enfoques de como perseverar en un proyecto emprendedor e innovador: pivotar cuando el mercado y tus usuarios te están indicando el camino o iterar e iterar sobre «la visión» inicial hasta dar con el punto de inflexión que haga que el proyecto funcione.

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