Grokster frente al Supremo

Última instancia judicial para derribar al P2P. El caso Grokster se presenta como paradigmático en lo que se refiere a la lucha por el control de la difusión de contenidos no ya sólo por Internet sino por cualquier medio digital. A nadie se le escapa que tras el P2P vendrían los reproductores de música digital que no obligasen al uso de tecnologías DRM (adminitración de derechos digitales), los discos duros o las memorias USB. La victora de Grokster (un software de intercambio de ficheros poco recomendable por su spyware por cierto) el año pasado en la demanda que mantiene la Metro Goldwyn Mayer (MGM) (amparada en el principio «Sony Betamax») tiene su último peligro de revocación ante la corte suprema de los Estados Unidos. Este principio «Sony Betamax» fue el que permitió a Sony comercializar su grabador de vídeo en virtud de la sensata razón de que (como sucede con el hacha o el cuchillo de cocina) permite usos perfectamente legales aún con las leyes de copyright delante. La resistencia a una innovación tecnológica que forzosamente debe transformar industrias y mercados (y que básicamente lleva a la gratuidad en la distribución de contenidos) es la causa primera de este juicio. ¿La consecuencia? El mantener el control de los contenidos en manos de las corporaciones que lo tienen hoy, abortando el cambio de paradigma que supone Internet respecto a la televisión o el videoclub al eliminar la más exitosa forma de comuncación y distribución de contenidos que ha aparecido en décadas.

La sentencia no se espera hasta Junio (Wired).