Freemium como modelo de negocio. Tendencia 2009

Spotify

Si 2008 fue el año del «Free» que sintetizara Chris Anderson en Wired, el 2009 bien podría ser el de la constatación de que no hay publicidad para todos y de pensar en articular propuestas alrededor del modelo freemium. El término lo popularizó Fred Wilson y la idea básica es ofrecer una versión gratuita de determinado servicio o contenidos, pero también reservar una parte para usuarios de pago. El propio Anderson (entrevista) contempla el «freemium» en sus tesis sobre la tendencia hacia lo gratuito en la red y no hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos que funcionan: Skype o Flickr son dos servicios que siempre han permitido un uso gratis y han sido capaces de cobrar por valor añadido sobre ellos.

La crisis económica ha aumentado la impaciencia de inversores («RIP good times», NYT) y gran parte de las iniciativas «2.0» ven peligrar su existencia al encontrarse en el estado «buscando crecer en número de usuarios mientras encuentro modelo de negocio o pienso como vivo de la publicidad». Claro que transitar de una versión 100% gratis a un modelo freemium no es fácil, hay que tener en cuenta el mercado en el que se mueve uno (qué alternativas gratis hay), qué valor se va a ofrecer y cómo es percibido. En este último punto es curioso lo que se puede uno encontrar, nadie pagaría hoy por un navegador web para el escritorio, pero hay quien lo hace para dispositivos como el iPhone (alternativas a Safari) o para Wii. La idea es que hay nichos con más cultura de pago que otros (ej, usuarios de Apple, telefonía móvil, consolas). En el caso del mercado español, todavía más complicado, la cultura de pagar por servicios en la red está poco o nada arraigada, aunque empiezan a verse algunos detalles para pensar en cambios, como el caso de los numerosos usuarios «Pro» de Flickr.

Nos queda la industria de los contenidos, ¿Es posible cobrar por contenidos en la web de hoy? nos preguntábamos hace tiempo. La respuesta sigue siendo complicada, estoy convencido que por «webs de texto» no va a pagar nadie, pero quizás por otro tipo de contenidos, sí. Y dentro de ese pago por contenidos será clave la experiencia de usuarios. Incluso contra el eMule se puede competir y cobrar, y un ejemplo de ello puede llegar a ser Spotify (cuyo modelo de música bajo demanda es freemium también, por cierto). Jesús Encinar afirmaba hace poco que «el valor de los contenidos tiende a cero», algo con lo que no acabo de estar muy de acuerdo: en texto lo que ya dejó de tener valor es el dato, el análisis y la opinión siguen sin ser un «comodity». Cuando más compleja la producción y más único el producto, más lejos estamos de que los contenidos no tengan valor.

¿Y los usuarios qué? Siempre me ha parecido genial la publicidad en internet, ha sido y es un factor extraordinario en la ruptura de cierta brecha digital y ha permitido el acceso a servicios a cualquier internauta. En estos tiempos en los que, por primera vez, baja en Estados Unidos la publicidad online (en España, aun con crisis, debería subir en 2009), es posible que asistamos a un descenso en la oferta de servicios online 100% gratis hasta encontrar un punto de equilibrio entre soportes y mercado publicitario.

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