El fraude en los clicks de Google

El tema del fraude en los clicks de la publicidad de Google es de una importancia capital en la economía de internet de hoy en día. No ya porque afecte a la empresa fetiche de la cosa, sino por la cantidad de nuevas compañías y proyectos que ven la luz valiéndose de AdSense para poder generar ingresos desde el comienzo.

Estimaciones de clicks fraudulentos (aquellos no hechos por usuarios sino por alguien o algún programa automático con el fin de aumentar los ingresos, algo diferente de los clicks inválidos, que incluyen también cuando pulsamos dos veces seguidas en un anuncio por error) las hay de todos los colores. Desde estudios que lo sitúan entre el 15 y 25%, hasta una reciente afirmación de responsables de Google (Market Pilgrim) que estiman que no llega al 2% los que sobrepasan sus sistemas de detección.

Lo más interesante de la información (el porcentaje no deja de ser discutible, muestra lo que los anunciantes detectan y ellos no) es que Google empieza a dar datos acerca de cómo trabaja para detectar el fraude en los clicks. Así hablan de un proceso en cuatro capas (dos automáticas y dos manuales, con personas de verdad revisando clicks), en el que el mayor volumen de detección se encuentra en las dos primeras (las automáticas).

Está claro que se puede objetar que Google es la primera interesada en aplacar el eco mediático del fraude en los clicks, pero también podemos pensar que las compañías dedicadas a medirlo existirán y tendrán negocio mientras exista el fenómeno, por lo que reclamar estudios independientes se me antoja complicado.

Existe una dependencia – no sólo de Google – de la publicidad contextual. Desde los medios hasta multitud de start-ups encuentran en ella la forma de obtener ingresos sin tener que recurrir a la mucho menos rentable publicidad del pago por acción. Ya hay quien vaticina – no sin razón – que para que estallase una nueva burbuja, tendría que caer Google primero, y hay quien parece que lo está deseando sólo por aquello de que sus profecías se cumplan. Uno, por el contrario, le desea la mejor salud posible a la publicidad contextual, uno de las innovaciones con mayor impacto económico de las últimas décadas.