Epílogo a la Ley Sinde en tres actos

Por aquí publicamos diez enlaces para entender la ley Sinde como prólogo a una votación que se antojaba decidida a favor de la aprobación del texto. Para sorpresa de muchos, el temor a la “nueva opinión pública” pesó en el ánimo de quienes iban a ser los socios del gobierno en la votación y la Ley Sinde fue rechazada. Hay más comentarios que nunca sobre este tema y cierta incertidumbre sobre qué podemos esperar, a modo de epílogo de la Ley Sinde propongo tres actos con los que intento entender que vamos a ver en los próximos meses

Acto 1: la tormenta perfecta


Las reacciones tras el rechazo de la mal llamada ley fueron viscerales en los primeros momentos. Lejos de posturas conciliadoras, de buscar convencer y persuadir, figuras de la industria de los contenidos y políticos pro Sinde se lanzaron a una carrera por quien se indignaba y quien simplificaba el problema más. El epicentro de esta corriente lo encontramos en las páginas de El País, que aglutinaba tanto testimonios como artículos firmados por Bardem, Alejandro Sanz o Simancas. A estos artículos se responde “desde el otro lado” (Blogoff a Bardem, Alt1040 a Sanz, el de Simancas es tan pobre que casi no merece la pena buscar réplica), aunque logran su mayor objetivo: reforzar que “los creadores de siempre” siguen siendo una fuerza a la que temer y con capacidad para influir en los políticos.

Acto 2: “Volveré”

El gobierno se ve entre cuatro presiones: la ya conocida de Estados Unidos, la de la industria de los contenidos, la de la “gente de la cultura” y por último la de la sociedad civil (a la que insisten llamar “los internautas”). Su posición es calmar a los tres primeros sin mosquear demasiado a la “gente de internet” y para ello prometen que habrá ley Sinde pero sin entrar en detalles de qué van a cambiar. Lo dice la propia ministra y lo confirma Rubalcaba, cuyos mensajes se mueven entre el paternalismo (“no nos hemos explicado bien”) con una descorazonadora incapacidad para el diagnóstico del mensaje que gran parte de la sociedad está enviando.

Acto 3: el debate de las páginas de las descargas y el futuro que nos espera

Con el paso de los días y la llegada de momentos de desconexión navideña empieza a vislumbrarse el futuro probable: reducción del debate y solución dentro de pocos meses. Quienes esperen un debate de mayor calado, que implique una revisión de la propiedad intelectual a la luz de internet va a salir decepcionado. Cuestiones como la ampliación del derecho de cita, el canon digital, reforma de las sociedad de gestión de derechos, contemplar la cultura de la remezcla y repensar qué es una obra derivada y cuando debe ser devuelta a la sociedad no van a estar sobre la mesa. Que el ojo del gobierno se mueva hacia la industria y su parte de responsabilidad en el estado actual del mercado de los contenidos en internet en España (Mangas Verdes), tampoco va a pasar.

Mi apuesta es que sin duda tendremos otra ley Sinde pero retocada para intentar ofrecer más garantías de que van a por “las páginas de enlaces a descargas” y que el resto de internet puede estar tranquilo. Echando un vistazo a algunos de los artículos más compartidos de estos días se atisba una búsqueda de la sensatez y de los puntos en común que gente de la industria y resto de la sociedad deberían tener. Vigalondo, Ramoneda, Alex de la Iglesia, Julio Alonso, Senserrich son algunos ejemplos de posiciones que huyen del maximalismo para acercarse a una postura que se acerca a la “mediana” de lo que opinión pública consideraría aceptable: tiene que haber oferta de la industria razonable para internet y que sean los productores y creadores quienes ganen intermediando entre usuarios y contenidos

Esto además se refuerza con el descubrimiento de que las páginas de enlaces tienen menos amigos de los que los poíticos y la gente de la industria (además de algún que otro malinformado artista que insiste en llamar piratas y ladrones a casi todo el mundo), como muestran las reacciones al artículo de Escolar sobre ganancias de estas páginas. Ese post y el debate posterior han tenido un efecto adicional como analiza Jorge Galindo: volver el marco de la discusión a las páginas de descargas y su ánimo de lucro.

Ley Sinde. Epílogo para una esperada segunda parte

La industria no necesita que se acabe con las descargas, sólo necesita que la experiencia del “gratis en internet” sea lo suficientemente mala como para que las propuestas comerciales se vean reforzadas. Por eso el objetivo son las páginas de enlaces y las de streaming, que han conseguido hacer fácil e instantáneo algo que con las redes P2P era lento y lleno de errores. Que van a ir a por ellas de nuevo está claro, que es muy complicado criminalizar el enlace sin amenazar la seguridad de un montón de propuestas necesarias e innovadoras, también. Que en la cadena de intermediación entre usuarios y creadores, quien gane dinero es quien aporte valor, empezando por el creador, es un objetivo fácilmente asumible por la mayoría de los críticos con la ley Sinde. Que en ese proceso se penalice la libertad de expresión, se esté continuamente criminalizando a los ciudadanos y la industria no de ni un paso en lo que a reconversión de su modelo de explotación (precios y ventanas para sala, DVD, alquiler, tv de pago y televisión), no.

Aunque hay quien apunta a que de este tema casi no hay que hablar más, volveremos a hacerlo cuando saquen la segunda parte de la ley Sinde. Todo apunta a que estará pronto en marcha y que habrá cambios sobre lo presentado, pero con estos guionistas nunca se sabe

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