DRM en el mundo real en 2014

Cory Doctorrow en The Guardian:

He estado escribiendo sobre «gestión de derechos digitales» (DRM) durante años en esta columna, pero aquí estoy, a punto de escribir sobre ella de nuevo. Eso es porque DRM – a veces llamado «software de protección de copia» o «gestión digital de restricciones» – es una de las más destacadas, y menos comprendidas, tecnologías en el mundo contemporáneo.

Cuando se entra en una discusión acerca del DRM, a menudo se encuentra discutiendo sobre si y cuando se copia y comparte y cuando debería permitirse todo eso. Olvidémonos de eso por ahora. En su lugar, vamos a hablar de las frías y duras realidades legales, técnicas, de mercado y normativas del DRM. Vamos a hablar de lo que sucede con DRM en el mundo real.

Una buena actualización de lo sucedido estos años con el DRM. Es más añadiría que vamos a un escenario tragicómico: pérdida de valor y derechos que teníamos en el mundo «offline» en el proceso de digitalización merced a la implementación de DRM en cada proceso de adquisición de contenidos y servicios.

Un comentario en “DRM en el mundo real en 2014

  1. No vamos, de hecho, estamos.

    Un buen ejemplo podría estar en las plataformas de distribución de juegos en formato digital/online/sin posesión de copia física, que están ya bastante asentadas o están acomodándose en su nicho.

    Adquieres una licencia que te otorga un uso condicionado. Como violes alguna condición, que no podría ser contrastada con una copia física, pierdes un derecho de uso o incluso todos los derechos adquiridos para diferentes productos.

    Pero no el uso en sí, sino el acceso a un producto por el que has pagado una licencia.

    De momento, no hay problema en mantener una copia y realizar una física tú mismo y, en caso de «desastre», usar «ciertas artes» para poder seguir disfrutando de una licencia, previamente adquirida, de una forma… ¿ilegal?

    Ahí está la tragicomedia. En una copia física, hagas lo que hagas, siempre sería ¿legal? disfrutar de esa copia y replicarla tantas veces se quiera, por seguridad, sin dependencia de un servicio digital con clausulas casi draconianas.

    Que, en realidad, por ser tan draconianas, violan leyes de derechos por lo que quedan automáticamente invalidadas…

    Un panorama de chiste, sí.

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