Dos cifras para moderar el entusiasmo con Twitter y una razón para mantenerlo

TweetDeck
Por aquí llevamos años discutiendo sobre si Twitter es para el gran público – algo sobre lo que servidor era bastante escéptico en 2008 – y la propia inercia del servicio parece indicar que sí: cada vez se ve perfiles más diversos, sobre todo en los últimos meses jóvenes que antes estaban sólo en Tuenti, al menos en España.

Y esto parece más fruto de que la gente ha ido cambiando, aceptando mejor la propuesta de Twitter (y su exigencia de conectividad, de interrumpir y dedicarle tiempo) que de que el servicio haya evolucionado (aunque algún paso para dar valor a los usuarios de uso menos intensivo está dando, como los correos diarios con selección de enlaces y twits). Sin embargo, estos días se han publicado cifras que invitan a moderar el entusiasmo respecto a Twitter: la versión móvil de Instagram ya supera en usuarios a la de Twitter en Estados Unidos y la tasa de uso real es mucho más baja que la de usuarios registrados, más si comparamos con otros entornos sociales como Facebook.

En cualquier caso, y pese al éxito de Instagram y el mayor uso de otros gigantes sociales como Facebook, hay una razón por la cual sigo considerando la «referencia social en internet»: el contexto del usuario conectado a Twitter es mucho más interesante que el de Facebook o Instagram (abierto a informarse, a que le cuenten cosas no personales sino a temas interesantes) y el perfil del público (sí tienen a la élite de usuarios avanzados, los más informados y los que más influyen en los demás). De hecho, creo que la etapa de la web que estamos viviendo es mucho más «una era Twitter» que de cualquier otro tipo.

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