Las discográficas son empresas de marketing

Las discográficas son empresas de marketing, o mejor dicho, su futuro es ser empresas sólo de marketing. Cuando la producción cada vez es más barata y la distribución es cosa de los nuevos intermediarios, a la discográfica le queda hacerse fuerte en el marketing y promoción del cantante. Y así lo están haciendo, no hay más que leer lo que explica David Bravo: ahora firman contratos por los que la discográfica percibirá un porcentaje sobre los beneficios que obtiene el artista por los conciertos.

Y no se trata de los contratos de 360º por los que asumen el llevar los conciertos del grupo además de los discos, se trata de llevarse una comisión «justificada» en que las actuaciones son una consecuencia del marketing que hace la discográfica.

Al margen de lo leonino que nos pueda parecer este tipo de contratos, resulta interesante a la nueva lógica que nos conducen estos cambios en las condiciones económicas. De entrada, hasta a la discográfica empezaría a interesarle que se escuche al músico, por encima de perseguir las copias y querer cobrar por ellas. Y eso supondría – si seguimos la lógica económica de la nueva situación – potenciar plataformas de música gratis y dejar de perseguir el P2P. La mala noticia para las discográficas es que también el marketing en la música está cambiando y que, cada vez más, nos fiamos de recomendaciones personales y/o automáticas, como cuenta Daniel Ek, en una entrevista a El País.

Y una bola más para los servicios de música gratuitos como Last.fm, Yes.fm o el propio Spotify, una nueva vía de negocio va a ser la escasez de su portada. Pago de discográficas y bandas por salir destacados en las nuevas radios online, no sólo de suscripciones van a tener que vivir: si dentro de dos meses hay concierto de Wilco en Málaga – que lo hay – ¿qué tal destacar este grupo a todos los usuarios de la ciudad para animar la venta de entradas?

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