El dinero huye del P2P tras el caso Grokster

Despúes de la muy discutida sentencia Grokster en el Supremo ha quedado una gran incertidumbre sobre las redes P2P que está haciendo huir a los inversores. Por refescrar la memoria, en la sentencia Grokster el tribunal superior norteamericano abrió la puerta a condenas para las redes de intercambio por el uso que hicieran de ellas sus usuarios si «animan a compartir contenidos con copyright». El propio Lessig señala en el Guardian que los inversores prefieren optar por innovaciones no que vengan con una demanda de las industrias del cine y la música debajo del brazo. ¿El resultado? Que los futuros sistemas de distribución de contenidos no se están inventando porque nadie invierte en ellos.

En teoría que la sentencia exija inducción a compartir contenidos con derechos de autor para condenar a una red P2P no debería haber derivado en esta situación. Sin embargo se da una intimidación por el peligro a entrar en juego de demandas costoso y con el riesgo de que el lobby de estas industrias consiga la aprobación de leyes que obliguen al uso de DRM tanto en software como en reproductores. Todo esto, paradójicamente, supone una ventaja para los no estadounidenses que están libres de los efectos de los cambios legislativos yanquis.

A uno no acaba de disgustarle que ya nadie quiera invertir en empresas como las que han desarrollado Kazaa o Grokster, sistemas P2P que basan su negocio en incluir spyware en su software. El futuro está en redes descentralizadas con clientes libres, en propuestas como la evolución de BitTorrent o eMule-Kademlia.