Controladores y el «tempo de la información» en medios (sociales o no)

Estos días, durante la crisis vivida con la huelga de controladores y la declaración del estado de alarma en España, me ha interesado mucho como nos hemos ido informando, como se ha distribuido la información y donde ha quedado el análisis en estos tiempos de medios sociales, nuevos medios y medios de toda la vida. De hecho, en los «twits» de furilo, rahego, Macaia y alguno más se reflejaba la queja de que se cubría en exceso lo emocional y faltaba un análisis que contemplase todo lo relevante alrededor de la huelga para poder entender bien qué estaba sucediendo y por qué.

El caso es que no creo que con los medios sociales haya cambiado el «tempo de la información», si quizás la distribución y la intermediación de la misma. En los primeros momentos de cada hecho la información es confusa e imprecisa (ha habido un accidente de avión o un terremoto, no está clara la gravedad ni las consecuencias) y hacen falta horas (a veces días) hasta que empezamos a tener datos contrastados por los medios y a tener una narrativa sobre ellos. El análisis de las causas y los efectos, la posibilidad de entender el contexto y la versión de cada parte no llega hasta pasado más tiempo, de hecho en algunos casos no llega nunca o lo hace pasados unos años y se encuentra desarrollado en libros que tienen el espacio y el tiempo para hacerlo. Ahora bien, en el caso de la huelga de controladores en España, en plena época de los «medios sociales» ¿qué hemos tenido, cómo han cambiado las cosas?.

Mi impresión es que los medios están dejando escapar su rol fundamental a cambio de de seguir dos tendencias que creen fundamentales: a los medios sociales en su inmediatez y rotación rápida de temas y a la cultura del ocio y espectáculo, por negocio. En este caso tuvimos:

  • Un uso masivo de Twitter y Facebook para el envío de mensajes de quejas personales, en su mayoría viscerales, emocionales y muy encabronados. En este momento los blogs fueron utilizados mejor por la parte de los controladores, con ejemplos también escritos desde la emoción más que desde la razón (controladoresareosyotrashierbas). Twitter tiene el protagonismo absoluto como medidor del cabreo nacional con la huelga y la única comunicación que se atisba desde el lado de los controladores es a través de un entorno más favorable para destacar una opinión discrepante y salir del ruido del hashtag: un blog.
  • Durante estas primeras horas los medios actúan como testigos de los hechos, tanto los medios nativos digitales como los tradicionales en prensa y televisión, con una doble vertiente: testigos de lo que pasa en los aeropuertos y testigos de las quejas online. En ambos casos, énfasis en el drama personal, lo emocional y lo delicado del momento.
  • Hasta ahí todo normal, el gobierno declara «estado de alarma» y la cobertura se desplaza a recoger las palabras y decisiones de los políticos. Los usuarios en Twitter vitorean o se preocupan de ellas, los medios hacen, sobre todo, periodismo de declaraciones. Pasan las horas y empieza a apagarse la enorme tensión cuando se va recobrando la normalidad y empiezan de nuevo los vuelos. Es el momento en que en Twitter muchos usuarios encabronados empiezan a moderar sus mensajes y hasta surgen dudas sobre lo que el día anterior se había reivindicado con pasión. También empiezan a cobrar protagonismo los blogs en los que empieza a analizarse el tema, mucho mejor medio que Twitter o Facebook para la reflexión y la argumentación. Ejemplo de ello son los posts de Encinar, Bloguionistas, Sinergia sin control o Escolar.
  • ¿Y en los medios? Es difícil generalizar en este caso, pero los medios que he seguido no me han ayudado con lo que necesitaba: tener todos los datos y tener el análisis de los mismos para poder formarme una opinión completa y propia de todo este tema. Mucha cobertura del drama personal (dos días después en CNN seguían acumulando testimonios personales en sus noticias y sin una narración coherente de todos los hechos) y poca profundidad y análisis. Hoy he comprado dos dominicales en papel (El País y ABC) y con ninguno he conseguido tener la foto completa, traían reportajes a fondo, pero de otros temas que han podido cocinar con más tiempo.
  • Aquí se mezclan varios temas. En el lado de los medios una priorización por lo último y por el espectáculo (lo emocional) en detrimento excesivo de encajar todas las piezas con una narrativa coherente. Podríamos defender que eso pasará en los próximos días, pero concurre todo esto con que las noticias caducan cada vez más rápido y la excitación con lo nuevo vuelve a desplazar la discusión racional. En los «medios sociales» tenemos un valor decreciente de Twitter, excelente a la hora del pulso del momento y de mandar mensajes en directo más o menos emocionales, para transformar su rol en distribuidor de los contenidos más desarrollados en blogs y otras publicaciones, que sirven mucho mejor para ese propósito. Facebook por su parte es difícil de evaluar, casi todo ocurre en cerrado y lo visible son las adhesiones más o menos graciosas a distintos grupos creados, además de la mayor filtración de la experiencia y la información a través de los afines, lo que hace complicado tener una foto completa a través de este canal.

En la era de los medios sociales el principal valor a aportar parece ser la capacidad de análisis, de recolectar y ordenar los hechos, separarlos del ruido y tratar de aportar valor a la hora de entender qué ha sucedido y por qué. Lo que no está claro es si hay un mercado para ello comparable con el del ocio y la cobertura emocional a la par de Twitter y compañía.

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