Los buscadores y los contenidos: humanos, sociales y algorítmicos

Teclado

Una de las claves del éxito de eso que llamamos Web 2.0 ha sido su capacidad para proporcionar al usuario contenido de aquellos temas que encajan en la larga cola. Google se ha ocupado de proporcionar contenidos interesantes a aquellos que buscan información sobre temas específicos que difícilmente podrían tener su espacio en los medios tradicionales.

Sin embargo, a la hora de encontrar información de la cabeza de la cola, la cantidad de resultados nos hace pensar que podrían existir aproximaciones mejores. Cuando buscamos información sobre algo que está en boca de todos no siempre conseguimos resultados satisfactorios de forma inmediata, como cabría esperar por la importancia de la temática.

Los sitios como Digg o Menéame son una buena herramienta de filtrado y promoción social que crean además una comunidad en torno a ellos. Pero también tienen sus debilidades, como el triunfo del amarillismo o la falta de rigor a la hora de valorar el contenido. Por su parte, las redes sociales están cobrando importancia como herramienta de comunicación entre personas, pero no parece que vayan a ayudar a resolver el problema de la organización de la información.

Búsquedas humanas: el ejemplo de Mahalo

Jason Calacanis, fundador de Weblogs Inc, ve la solución en las búsquedas humanas, concepto en el que basa su proyecto Mahalo. Lo planteaba así durante una intervención en el DLD: La cabeza de la cola será humana, la parte media social y la larga cola algorítmica.

La idea parece buena: el procesado automatizado de la información es necesario, pero el análisis final de los resultados por parte de una persona puede mejorar notablemente el proceso.

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Si acompañamos a una persona inexperta en Internet mientras realiza sus búsquedas, seríamos capaces de decirle de un vistazo qué resultados de un buscador se pueden aproximar más a lo que busca, incluso sin llegar a hacer click en ellos. Eliminamos así el ruido: páginas de spam, sitios que sabemos que posicionan bien pero que nunca nos aportan nada, sitios que tratan sobre otra temática pero que aparecen por la ambiguedad de los términos de búsqueda, información duplicada, etc.

Un paso más allá es reordenar las páginas que quedan después del primer filtro bajo nuestro criterio, y hacer un resumen sobre el tema (todo esto suponiendo que somos expertos en la materia).

Nos enfocamos directamente en lo que quiere el usuario, la calidad del resultado, la satisfacción. Pongamos un ejemplo: si busco en Google Macbook Air, me encontraré con millones de resultados, aunque sólo tendré en cuenta los primeros. De ellos, algunos serán relevantes y otros no, por ser información incompleta, incorrecta, difícil de acceder o no actualizada. Si desde el punto de vista del usuario me pregunto qué me gustaría encontrar al realizar esa búsqueda, la respuesta se parece algo más a la página Macbook Air en Mahalo. Siete enlaces a las páginas más relevantes sobre el tema, un vídeo de Youtube, una pequeña ficha técnica, enlaces a blogs y revistas que han hablado sobre él, publicidad relacionada y enlaces recomendados socialmente (sí, Mahalo tiene su parte de buscador social también).

En resumen, la página de resultados es lo que esperaríamos obtener si le pedimos a un amigo que sea experto en el dominio (y que sea un heavy user de la red) que nos busque información sobre un tema. Claro, que tampoco es perfecta, quizás me gustaría encontrarme las características técnicas detalladas y precios. Comienzan los problemas.

Los problemas del modelo

Este cóctel de buscador, red social, sitio de promoción social, wiki e incluso blog, podría ser un paso más allá en la organización de la información en la red. Aunque, como es lógico, también tiene sus problemas. El primero es la autoridad: si nos planteamos iniciar un proyecto similar, necesitaríamos expertos en muchas materias que además tengan experiencia en la red para saber separar la paja del grano. ¿Y quién le asegura al lector que esos son los mejores enlaces respecto al producto? ¿Y quién garantiza la neutralidad respecto a intereses propios? Es el mismo problema que la Wikipedia, pero quizás todavía más difícil de resolver debido a que aquí no estamos hablando de un modelo tan distribuido.

Por otra parte, el problema de la escalabilidad. Estamos hablando de cubrir la parte «ancha y corta» de la cola, lo que no significa que no sea lo suficientemente grande como para que pueda parecer un proyecto faraónico el crear páginas de resultados con información elaborada. Mahalo parece tener un «presupuesto ilimitado» para seguir creciendo, y su modelo de negocio se basa en la publicidad, algo que sólo rentabilizará si realmente llega a tener una cantidad de usuarios grande, como parece estar alcanzando.

Proyectos, filosofía y futuro

Además de Mahalo, que es el más maduro y por ello nos permite utilizarlo de ejemplo, hay otros proyectos que comparten parte de la filosofía, como Wikia Search, Citizendium o Knol, en el sentido de crear contenido de calidad y con autoridad.

El éxito de este tipo de sitios lo veremos con el tiempo, pero sí aportan ideas que estarán presentes en las soluciones que triunfen el día de mañana: realizar el contenido en función de lo que el usuario espera encontrar, ayudar al usuario medio a distinguir sitios relevantes de los que no lo son, integrar la información de sitios como Youtube, Flickr o Wikipedia, y dar peso al componente social que, aunque no sea la base, sí debe estar presente.

Daniel Seijo es editor de Motorpasión y también escribe en su blog personal, el agujero de gusano.

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