Concentración viral o por qué hablamos todos de la misma chorrada en internet

650_1000_llamas-streaming

El streaming en directo de unas llamas ha palidecido como gran éxito viral de la semana frente al potentísimo tema «de qué color es este vestido«. Y claro la gente normal – dícese que no trabaja en un medio online o está cual yonki conectada a todas horas – se acaba preguntando ¿Y estas chorradas por qué se hacen «virales»?

Dejando al margen que gran cantidad de virales son «cocinados»/»comprados», tengo la hipótesis de que fenómenos como el de las llamas o el vestido van a ir in crescendo: hay incentivos muy fuertes para los medios para estar en la pomada, para cosechar tráfico de las redes y por tanto, intentar crear contenido sobre temas que se perciban como con un gran potencial. Y claro, si ya está siendo viral, es momento para subirse al carro.

Esto introduce algunos problemas a los medios, por un lado porque supone que Buzzfeed es quien está marcando estos tiempos editoriales y seguirle conlleva erosionar el estilo y la marca propias; por otro, ir a lo viral como pan nuestro de cada día daña la percepción del medio que tiene la comunidad habitual, ¿por qué me pones esta chorrada del vestido cuando se supone que eres el periódico serio y de referencia para entender esta sociedad o cuando eres una publicación de tecnología y ciencia posicionada en la rigurosidad técnica?

Aquí el debate da para mucho más, de hecho hay otra manera de enfocarlo: si muere Lenonard Nimoy no hay discusión sobre si todos debemos publicarlo porque es un «hecho muy relevante en el mundo real» y las organizaciones dedicadas a la información deben recogerlo. Volviendo al caso que nos ocupa y salvando las distancias, la chorrada del vestido y las llamas es algo relevante no por lo que suponían en el «mundo real» sino por lo que han desencadenado «en el mundo virtual» (es un argumento con algo de trampa, cierto, pero no lo desecharía demasiado rápido)

Con los usuarios la concentración de las redes también lo favorece, de repente la gente conectada con uno empieza a poner por delante un tema de conversación, uno clicka y de repente está dentro… eso sin contar con que en muchos casos se comparten cosas buscando el retorno en forma de compartidos, retuits, respuestas… de nuevo otro incentivo para que si algo coge carrerilla hacia explotar viralmente, salga favorecido.

No deja de ser mi hipótesis como observador, sería muy interesante poder tener datos para avalar mi tesis (que el fenómeno de los virales va hacia un principio de San Mateo, a quien más tiene más se le da y al que no tiene, se le quita) y que tanto medios como usuarios (si es que se puede mantener siempre esa distinción) lo están potenciando. Mientas tanto, les cuento, el vestido creo que es dorado y blanco, ojo.

4 comentarios en “Concentración viral o por qué hablamos todos de la misma chorrada en internet

  1. ¿Lo de que el número de gilipollas memos personas con una percepción de la realidad abrumadoramente diferente a la de una persona sana mentalmente está creciendo exponencialmente no es una hipótesis válida? Yo es que cada vez estoy más con Boyero… ¡Ay!

  2. Alguna vez leí, lamentablemente no recuerdo dónde, que un medio serio puede permitirse poner alguna noticia poco seria sin perder su imagen, pero que el público empieza a cambiar la percepción que tiene sobre ese medio en cuanto la presencia de ese tipo de noticias empieza a volverse abundante y frecuente.

    En mi criterio, afirmar que lo del vestido y lo de las llamas era una información importante por lo que ha desencadenado en el mundo virtual no tiene sentido. Se trata simplemente de curiosidades con un alto nivel de intrascendencia. Todo esto ya tiene un nombre: se llama sensacionalismo. Y no debería sorprendernos su actual impacto masivo, pues los diarios sensacionalistas siempre han sido leídos por mucha gente e incluso han llegado en algunos lugares a tener más lectores que la prensa seria y lo mismo está ocurriendo con sus diversas variantes digitales.

    Los que buscan dinero fácil en el mundo informativo siempre lo han tenido claro: apelar muchísimo más a la emoción que a la razón es la fórmula mágica para conseguir una gran cantidad de lectores. Y en el mundo virtual, sujeto a la tiranía del clic sobre la publicidad, esto tristemente seguirá creciendo y creciendo.

Los comentarios están cerrados.