No me extrañan nada los resultados de una encuesta realizada en los Estados Unidos según la cual el 73 por ciento de los adultos prefiere ver películas en casa a ir al cine (the Hub). Después de mi última experiencia con Batman Begins (por cierto, altamente recomendable), uno comienza a hacer cuentas. Comenzamos con 5.8 euros por entrada, más un recargo de 0.6 por comprarlas por internet, hecho del todo incomprensible: cuando la venta por internet debía ser un ahorro de costes para el vendedor y redundar en una bajada del precio de la entrada, resulta que se convierte en un intermediario más que se tiene que llevar su parte. Si a eso le sumamos el tener que acudir a uno de esos centros-de-ocio-grandes-almacenes, plato que no es muy de mi gusto, y que el cine independiente y con cierto valor artístico ha sido casi erradicado de Málaga tras el cierre de los cines Astoria y Victoria, pues le llevan a uno replantearse la opción "mejor me espero a que salga en DVD". Otro hecho que para mí sigue siendo un enigma es cómo es posible que el cine sea igual de caro un martes a las cuatro de la tarde que un sábado a las diez de la noche.
Alquiler de DVD (también por la red), pago por visión o descarga de internet, lo cierto es que el ahorro económico en cualquiera de estas modalidades es importante respecto a ir a un cine a ver un estreno. A mí me encanta ir al cine, incluso después de Batman Begins estoy dispuesto a darle otra oportunidad al cine de acción norteamericano, pero la verdad es que no lo ponen demasiado fácil.

