Apple, multinacionales de tecnología e impuestos

Apple esquema impuestos

El debate de los esquemas que crean las grandes multinacionales de la tecnología para pagar menos impuestos está en pleno debate precisamente en el país de origen de la mayoría, Estados Unidos.

NYT tiene una pieza sobre la investigación del congreso USA respecto a Apple y la comparecencia de Tim Cook para responder. Del artículo:

Los investigadores no han acusado de Apple de violar ley alguna y la empresa no es la única multinacional norteamericana en enfrentar el escrutinio por el uso de estructuras societarias complejas y paraísos fiscales para eludir impuestos. En los últimos meses, las revelaciones de las autoridades europeas sobre las estrategias de evasión fiscal utilizados por Google, Starbucks y Amazon han agitado la ira de la ciudadanía y estimulado a varios gobiernos europeos, así como a la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, para discutir medidas contra las «lagunas» [legislativas que permiten esta situación]

Un tema complejo – no hay más que ver la pieza del NYT – en el que conviven dos pulsiones del sistema que ha alumbrado a las líderes del capitalismo tecnológico: por un lado que las empresas buscan pagar el mínimo de impuestos dentro de la ley y por otro el deseo de fiscalizar los beneficios y que ese éxito redunde en la sociedad toda vez que muchos de los empleos también se marchan a otros países.

2 comentarios en “Apple, multinacionales de tecnología e impuestos

  1. Está claro que la culpa no es de las empresas. Si en un mismo mercado (zona euro) hay diferencias tan grandes entre los tipos impositivos, y la legislación permite facturar los servicios desde el estado con condiciones más ventajosas, es evidente que las empresas van a buscar la optimisación fiscal.

    La solución debe ser política, y el objetivo está claro: que los ingresos generados en un país conlleven ingresos fiscales en este mismo país. La forma de llegar a esto es menos evidente, por lo que supondría de cambios en la legislación europea, pero siempre se puede intentar armonizar la fiscalidad para desincentivar la implantación en paraísos fiscales internos.

  2. «que los ingresos generados en un país conlleven ingresos fiscales en este mismo país»

    Permitidme decir que no veo el argumento. Eso nos llevaría a que alguien diga que los ingresos generados en Cuenca conlleven ingresos fiscales en Cuenca. U Oporto, por decir algo.

    El cuestionamiento real debe de venir de la bondad del impuesto de sociedades: ¿Qué es mejor, gravar la renta de quien recibe el dividendo de la sociedad o lastrar a las sociedades en sus recursos? ¿Es mejor primar la reinversión de beneficios o imponer costes a las empresas?

    Solemos olvidar que eso que se llama «elusión fiscal» no quiere decir que no se paguen impuestos: todos los empleos que generan las empresas pagan impuestos. Y en los lugares donde se genera el ingreso: el domicilio fiscal del trabajador. Lo mismo sucede con los impuestos al consumo.

    Además, el impuesto de sociedades hace que el accionista pague dos veces: primero se grava el resultado de la empresa de la que es parte y luego le gravan por su dividendo, ya menguado por impuestos. Es decir, que contribuye por partida doble.

    Las empresas tienen una obligación jurídica y moral de buscar el mejor resultado para sus accionistas. Y los gobiernos se hacen los escandalizados con lo que ellos mismos promueven: rebajas de impuestos para atraer actividades… porque son las que generan el empleo y los recursos reales de la sociedad. Los ciudadanos concernidos lo son cuando ven que el domicilio fiscal de una empresa se va a otro país, pero quienes trabajan en ellas en esos países seguro que están entusiasmados.

    Esta campaña antimultinacionales creo que es verdaderamente hipócrita. Ver la fiscalidad de las empresas sólo por una de las figuras tributarias que rodean su actividad, me parece una restricción demasiado burda de la cuestión real de los impuestos.

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